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Exterminio de tortugas baulas por barcos pesqueros |
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Los autores de los estudios recién citados (Spotila, Reina, Steyermark ) concluyen que en el Pacífico tal disminución está asociada fuertemente con la mortalidad que se presenta en las pesquerías que usan las llamadas longlines (líneas con anzuelos de hasta 100 kilómetros de longitud). Coincidentemente con ellos, la Australian Marine Conservation Society divulgó en 1999 un artículo donde indicaba que a partir de 1984 se ha venido produciendo una disminución de un 22,7% anual de la población que anida en las playas del Pacífico mexicano, donde menos de 100 tortugas anidaron en 1996. Y al indagar sobre las posibles causas se encontró que ellas tenían relación directa con la industria pesquera que usa longlines y trasmallos (gillnets) en el Pacífico chileno y peruano, arrasando con todo lo que se mueve en el agua. Según sus estimaciones, los pescadores de pez espada de tales países (que usan gillnets) podrían haber sacrificado más de 3.600 tortugas al año; para entonces no habían estimado las muertes provocadas por la creciente flota que ahora utiliza longlines en aguas de Chile y Perú. Tampoco en Costa Rica se ha hecho esa estimación. Pero eso no es todo. Las baulas también son eliminadas por los pescadores de atún y calamar del Pacífico Norte. Solo en la temporada 1990-1991 se capturaron más de 1.000 tortugas, aunque no se ha logrado saber cuántas más mueren después de que, lesionadas, logran escapar de las redes de pesca. Hacia Chile y Perú habría que dirigir los mayores esfuerzos en pro de su conservación, pues los pescadores de pez espada -especialmente- matan miles de tortugas al año, según datos que confirmaran independientemente de los estudios anteriores otros autores (por ejemplo, Eckert). Un estudio hecho por Benny Gallaway, en 1999, para la California Seafood Council podría ser de gran utilidad en ese esfuerzo internacional que urge concretizar. En resumen, consiste en examinar cuidadosamente los patrones temporales y espaciales que sigue la actividad pesquera, para así tomar decisiones proteccionistas fundamentadas en los patrones temporales y espaciales que caracterizan los movimientos de la población de baulas en las áreas en que se da una intensa actividad pesquera. El éxito alcanzado en las regiones marítimas cercanas a las costas de California y Oregon para sus baulas es altamente significativo. Ya se han dado algunos primeros pasos en ese sentido. En agosto de 2002,
unas 75 organizaciones no-gubernamentales preocupadas por el destino de
los océanos se manifestaron a favor de una moratoria en contra
de las pesquerías que usan las destructivas longlines y gillnets
en el Océano Pacífico. En su comunicado destacan el hecho
de que la tortuga baula se encuentra en la cima de las especies llevadas
al borde de su extinción por esas pesquerías. Según
sus datos, de las 91.000 tortugas existentes en 1980 quedaban menos de
5.000 en 2002. Su llamado en pro de una moratoria pretende no solo salvaguardar
la población de baulas sino también favorecer a los pescadores
artesanales que procuran su subsistencia pescando. Creemos que la voz
de alerta, suscrita por representantes de organizaciones de EU, India,
Chile, México, Irlanda, Reino Unido, Argentina, Zimbabwe, Fiji,
Indonesia, Alemania y Costa Rica y por UICN, ha de ser acogida por las
autoridades gubernamentales correspondientes. La Convención de
las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar prevé las medidas
internacionales tendientes "a asegurar la conservación y el
desarrollo" de poblaciones como las que nos ocupa, tanto en la zona
económica exclusiva como en el mar internacional. |
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