Libre comercio coadyuva la protección ambiental

--Gabriela Llobet--

Costa Rica se caracteriza por ser un país muy comprometido con la protección del ambiente y con el desarrollo sostenible, por lo que ha tenido una participación muy activa en los foros internacionales donde se discuten temas relacionados -particularmente en los referentes a biodiversidad, cambio climático y preservación de bosques. Igualmente, por más de dos décadas Costa Rica ha procurado activamente una mayor apertura de mercados y una inserción exitosa en la economía internacional, dado que el reducido tamaño del país no permite alcanzar altos niveles de desarrollo sobre la única base del mercado interno. En este sentido, y con miras a lograr un mayor crecimiento económico y desarrollo, Costa Rica ha utilizado varios instrumentos: la activa participación en el sistema multilateral de comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la integración regional y la negociación y suscripción de tratados de libre comercio -entre otros.

Tradicionalmente, con el fin de evitar la introducción o mantenimiento de nuevas barreras que afectaran negativamente el comercio internacional y el acceso a los mercados de los productos costarricenses, Costa Rica ha procurado no hacer un ligamen muy estrecho entre los temas de comercio y ambiente. Sin embargo, se han presentado nuevas coyunturas, particularmente a nivel multilateral, que han hecho que la relación entre comercio y ambiente cobre nuevas dimensiones.

En estas dos áreas Costa Rica ha tenido una destacada participación, alcanzando reconocimiento internacional por los logros obtenidos. No existe contradicción alguna entre la apertura comercial que impulsa Costa Rica en los foros internacionales y su vocación por la protección del ambiente. Por el contrario, Costa Rica ha defendido que ambos objetivos pueden y deben ser complementarios y, al mismo tiempo, necesarios para alcanzar los niveles de crecimiento requeridos para un verdadero desarrollo sostenible. Ejemplos claros de esto pueden encontrarse en el plano bilateral así como en el ámbito de la OMC.

En el ámbito bilateral, el Acuerdo de Cooperación Ambiental que Costa Rica negoció con Canadá, en el contexto del Tratado de Libre Comercio, es un claro ejemplo de las políticas complementarias que nuestro país promueve. Ése constituye un acuerdo innovador, diferente a los anteriores acuerdos ambientales suscritos entre países en el contexto de negociaciones comerciales, pues su pilar fundamental se encuentra en el principio de cooperación, confirmando a su vez el respeto a las legislaciones nacionales en materia ambiental de cada Parte, e incentivando para que los niveles de protección del ambiente sean altos. El enfoque positivo de este acuerdo resulta un modelo importante para las discusiones que se llevan a cabo en otros foros.

En el plano del sistema multilateral de comercio, la vinculación entre el tema comercial y el ambiental no es nueva. Desde 1995 se constituyó en la OMC el Comité de Comercio y Medio Ambiente, cuyo objetivo es el análisis de una serie de temas específicos, como la relación entre la protección al ambiente y el sistema multilateral de comercio, la integración de los impuestos y otras disposiciones ambientales en el sistema (v.g. ecoetiquetado), la relación con la propiedad intelectual, los servicios, etcétera. No obstante lo anterior, este tema recibió un nuevo impulso con la Declaración Ministerial de Doha, emitida en la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC, en la cual se lanzó una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales. El párrafo 6º de dicha Declaración reafirma el compromiso de los miembros con el objetivo del desarrollo sostenible enunciado en el preámbulo del Acuerdo de Marrakech por el que se establece la OMC. Asimismo, señala que el objetivo de respaldar un sistema multilateral de comercio abierto y no discriminatorio puede y debe apoyarse mutuamente con el objetivo de actuar para la protección del ambiente y la promoción del desarrollo sostenible. Costa Rica comparte plenamente este enunciado.

Desde esta perspectiva se ha contribuido en la búsqueda del equilibrio entre el comercio y la protección del ambiente, considerando que aquél puede generar efectos positivos sobre éste, como por ejemplo la generación de mayores ingresos para la protección ambiental. A su vez, el comercio puede generar más inversiones en tecnología ambiental y facilitar una especialización productiva "ambientalmente amigable", todo lo cual redunda en beneficio del ambiente. Además, hay una serie de temas en los que el comercio y el ambiente encuentran objetivos comunes, lo que fortalece aun más la complementariedad entre ambas esferas. Por ejemplo, se ha determinado que existe una relación positiva entre la eliminación de los subsidios a la producción agrícola que distorsionan el comercio y las mejoras en el ambiente, lo cual se manifiesta -entre otras cosas- en sistemas más eficientes de consumo y mejor utilización de factores de producción, así como en una menor degradación de los recursos naturales.

Nuestro país, mediante su participación en el Grupo Cairns , promueve la eliminación de los subsidios a la producción agrícola que distorsionan el comercio y que aplican los países desarrollados en su producción agrícola, los cuales ascienden a más de $1.000 millones al día. La aplicación de estas políticas por parte de los países desarrollados frustra los esfuerzos de los países en desarrollo por mantener y aumentar sus sectores agropecuarios en forma ambientalmente sostenible. Además, estos subsidios reducen la disponibilidad de recursos que podrían ser redistribuidos en otros programas que no distorsionen el comercio ni alteren el equilibrio ambiental ni promuevan la sobrexplotación de los recursos.

Así las cosas, el proceso de reforma del sector agrícola debería procurar introducir políticas que no distorsionen la producción o el comercio. Igualmente, debería incentivar la compatibilidad entre las actividades agrícolas y el ambiente, reduciendo progresivamente las ayudas a la agricultura y desvinculando la ayuda de los factores de producción. En este sentido, en el ámbito multilateral Costa Rica continuará promoviendo decididamente la posición que mantiene el Grupo Cairns en el tema de los subsidios a la agricultura y se abocará a la defensa de esta posición en foros distintos a la OMC, pero que tienen una relación importante con el tema.

Por otra parte, en el ámbito bilateral y específicamente en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, Costa Rica procura mantener nuevamente un enfoque positivo, promoviendo que el marco de normas y principios adoptados en materia ambiental y comercial no permitan la adopción de medidas que afecten el comercio o deterioren el ambiente. Sin duda alguna, la cooperación constituye el mecanismo ideal para garantizar entre las Partes el desarrollo de proyectos de interés mutuo, reconociendo que la liberalización comercial contribuye al crecimiento económico, al aumento del bienestar social y al desarrollo sostenible.

Gabriela Llobet, abogada, es viceministra de Comercio Exterior.