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Crisis y geopolítica del agua --Osvaldo Durán-- |
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La
ausencia de agua acelera la desertificación, la reducción
de la producción alimentaria, la proliferación de focos
de suciedad, el aumento de enfermedades infecciosas y la destrucción
de ecosistemas, y por esto último muchísimas especies vegetales
y animales desaparecen (20 de cada 100 especies de peces de agua dulce
en el mundo están en riesgo de desaparecer o ya no existen). En los procesos de disputa por el control del agua, una de cuyas expresiones más acabadas es la privatización. Ya muchos pueblos del Tercer Mundo -no necesariamente países ni gobiernos- se están enfrentando a las transnacionales del agua. Para los países ricos del Norte, el control de los espacios geográficos de la Tierra donde se encuentran las reservas de agua dulce es tan estratégico como acaparar los sitios petroleros y de gas natural. La escasez de agua se prevé como un problema extremadamente serio que provocará que en un futuro cercano algunos naciones se vean obligadas a abastecerse del agua de otros países que aún la posean: se consolidará la nomenclatura de países importadores y exportadores de agua, y las disputas por el control del líquido se agudizarán hasta las guerras abiertas. Los conflictos entre Israel y Jordania, Egipto y Etiopía, Turquía y sus vecinos, etcétera, incluyen el agua como uno de los aspectos de discordia más importantes. Cuando los conflictos están relacionados con ríos internacionales, como el Nilo, Grande y San Juan, son aun más álgidos y duraderos. El papel de las multinacionales del agua es determinante en la crisis de ésta, ya que el negocio de venta de agua se perfila como extremadamente lucrativo. La conversión del agua en simple mercancía para el lucro privado se está dando a través de su privatización. Empresas dedicadas a la venta de agua embotellada como Pepsi y Coca Cola ya están ampliando su oferta de agua con nuevas marcas. Coca Cola predice que su agua embotellada -en algunos países más cara que la gasolina- terminará dando mayores beneficios que sus bebidas gaseosas en muy pocos años. En todo caso, los mayores negocios ligados a la privatización de los servicios de agua los encabezan las transnacionales francesas Suez y Vivendi, que en conjunto con muchas otras multinacionales menores, han tejido una red mundial con resultados nefastos para los países en los cuales operan. El agua se convirtió en elemento clave de la geopolítica de los países más poderosos de la Tierra. Los objetivos estratégicos de los grupos de capital privado que controlan la economía mundial han definido claramente una línea de acción que podemos definir como la geopolítica de los recursos naturales. Estados Unidos está a la cabeza de estos grupos de capital global, poseyendo casi un 48% de las empresas y bancos más grandes del mundo. La prepotencia bélica del gobierno republicano y su desesperación por montar escenarios de guerra tienen relación con su interés de controlar las reservas de recursos naturales estratégicos como el petróleo, el gas natural, los minerales, los bosques y el agua. El repunte de la concepción del planeta como stock de recursos para ser explotados -y, si es necesario, antecedentemente controlados militarmente-, rompe con todas las barreras políticas tradicionales y crea un nuevo mapa global según disponibilidad de recursos naturales. América Latina, Centroamérica y Costa Rica, por sus importantes reservas de petróleo, gas natural, potencial geotérmico, bosques y agua, son fuentes energéticas estratégicas. Para Mesoamérica, una expresión bien acabada de esta estrategia de control global de los recursos naturales estratégicos es el Plan Puebla Panamá, que constituye una estrategia de acaparamiento directo de las fuentes materiales de riqueza, es decir, de recursos naturales como el petróleo, el gas natural, los bosques y el agua, para su control y explotación. En Colombia, el objetivo estratégico real del polémico Plan Colombia -impulsado por los gobiernos norteamericano y colombiano- no se circunscribe al control de los recursos naturales colombianos como el gas natural, los minerales, los bosques y el agua -y mucho menos a la derrota del narcotráfico-, sino que persigue, como meta final, el control de la Amazonia, que tiene el 13% del agua del mundo y entre el 5 y el 6% del petróleo, y es la reserva de bosques más grande del planeta. Lo
que en el futuro inmediato podemos esperar es una mayor beligerancia política,
económica y militar combinadas, por parte del Norte y especialmente
de EU, orientada al control de los recursos naturales de la Tierra sin
importar su localización geográfica. En cuanto al agua en
particular, la geopolítica de los recursos naturales permite comprender
la operación de la banca multinacional y las transnacionales del
sector con el objetivo de manejar este recurso. |
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