Contabilidad de créditos de carbono para proyectos forestales MDL


Lucio Pedroni y Bruno Locatelli


En la próxima reunión de la Conferencia de las Partes (COP9, noviembre 2003) se discutirán los métodos de contabilidad de créditos de carbono para proyectos forestales. Las decisiones sobre este tema tendrán un impacto muy importante sobre el mecanismo de desarrollo limpio (MDL) como incentivo a proyectos de plantación forestal. En este artículo se discuten los métodos propuestos hasta la fecha y se evalúan sus implicaciones por medio de un indicador: el área mínima de un proyecto de plantación para que la venta de carbono sea rentable. Este indicador es clave porque las plantaciones forestales en áreas muy extensas requieren de muchos recursos y tienen un alto riesgo de impactos socio-económicos y ambientales negativos (Lohmann 2000).
Por la capacidad de los bosques de secuestrar el carbono atmosférico, el sector forestal puede contribuir a la mitigación del cambio climático aumentando los depósitos de carbono y conservándolos. Sin embargo, disturbios naturales y antropogénicos pueden devolver a la atmósfera el carbono secuestrado después de un período de tiempo variable y difícil de predecir, razón por la que los bosques tienen un efecto de mitigación del cambio climático limitado en el tiempo, aunque este efecto puede ser prolongado por mucho tiempo mediante un buen manejo.
Para el MDL la no-permanencia del carbono en los bosques es un problema particular de las actividades forestales que no se presenta en los proyectos de energía (Chomitz 2000). ¿Cómo equiparar los créditos atribuidos a un proyecto forestal que secuestra carbono temporalmente con los créditos de un proyecto energético que evita emisiones de carbono para siempre? Los métodos de contabilidad de los créditos pretenden resolver este problema.

Para el MDL se están considerando los siguientes tres métodos de contabilidad:
Toneladas-año (ton-year): Este método asume que para contrarrestar el efecto cumulativo de calentamiento global causado por una molécula de CO2 durante su periodo de residencia en la atmósfera sería necesario mantener una cantidad equivalente de CO2 en forma de carbono en la biomasa o en el suelo de un bosque durante un período de tiempo llamado "de equivalencia" (Te). Por lo tanto, se daría un crédito a cada tonelada adicional de CO2 que permanezca almacenada durante Te años (o un crédito para Te toneladas almacenadas durante un año).
Almacenamiento promedio ajustado por el tiempo de equivalencia (ASC): El supuesto teórico de este método es igual al anterior. Sin embargo, los créditos se calculan como la cantidad de CO2 almacenada en promedio durante la vida útil del proyecto ajustada por el tiempo de equivalencia. El ajuste se hace poniendo Te en el denominador de la fórmula del promedio en lugar de la vida útil del proyecto. El flujo de créditos anuales sería igual a las cantidades de CO2 adicionales secuestradas anualmente, hasta que se haya acumulado una cantidad de créditos igual al promedio ajustado por el tiempo de equivalencia.
Créditos temporales (Tcer): A diferencia de los anteriores, este método no permite generar créditos permanentes (Cer). La temporalidad del secuestro se reconoce asignando una vida útil a cada crédito y un crédito a cada tonelada adicional de CO2 secuestrada que permanezca almacenada durante su vida útil asignada. La vida útil de los créditos puede ser variable (propuesta original de Colombia) o fija para todos los proyectos (por ejemplo cinco años).
Los tres métodos son distintos desde varios puntos de vista, entre los cuales sobresalen: la cantidad de créditos que se asignarían a un mismo proyecto, los riesgos asociados a los créditos y el precio.
El método más seguro para la mitigación del cambio climático es el método ton-year, pues los créditos se recibirían por un servicio de mitigación ya prestado, pero este método no incentivará a los proyectos forestales dado que los créditos se obtendrían muy lentamente. Para que los proyectos pequeños puedan participar en el MDL es necesario generar grandes cantidades de créditos en poco tiempo. Los métodos ASC y Tcer generan créditos en un tiempo más corto que el método ton-year. Sin embargo, el método ASC es de alto riesgo para la mitigación del cambio climático porque los créditos se generan muy temprano en el ciclo de vida del proyecto pero se atribuyen por la cantidad que éste lograría almacenar en promedio durante su vida útil, durante la cual podrían ocurrir disturbios. Las entidades operacionales que utilizan este método (SGS 2002) suelen validar solamente una fracción del carbono para tomar en cuenta el riesgo de disturbios y las incertidumbres a futuro.
Existen diferentes propuestas e interpretaciones de los créditos temporales (Tcer). La propuesta original de créditos de vida útil variable podría resultar difícil de implementar. Además, los Tcer de vida útil muy larga tendrían problemas de riesgos similares a los que se presentan con el método ASC. Una manera de aliviar estos problemas sería asignar una vida útil fija -y corta- a los Tcer, por ejemplo cinco años. Entre más corta la vida útil de los Tcer, más bajo sería su precio, pues Tcer vencidos deben ser remplazados. Así, entre más rápidamente aumentara el precio de los Cer, menor sería el nicho de mercado para los Tcer.

Muchos factores inciden en la determinación del área mínima para que los proyectos sean viables, entre ellos: (1) las características del proyecto de plantación (crecimiento, prácticas de manejo); (2) las modalidades del MDL (métodos de contabilidad, período de validez de la línea base, intervalo entre verificaciones), y (3) el mercado del carbono (precio de los créditos, costos de transacción del ciclo MDL, etcétera). Para considerar el efecto de estos factores sobre el área mínima se simularon escenarios para una plantación forestal con rotaciones de 25 años sobre 25 rodales asumiendo una línea base igual a cero y 150 tC/ha acumuladas después de 25 años en cada rodal. Para cada escenario se estimó el área mínima necesaria para que los costos de transacción actualizados fueran iguales a los ingresos por venta de Cer actualizados. Mediante un programa de computación se calcularon 1.536 escenarios utilizando cuatro métodos de contabilidad (ton-year, ASC y dos interpretaciones de Tcer) y 384 combinaciones de parámetros: intervalo de verificación (5 y 10 años), periodo de validez de la línea base (10, 30 y 50 años), precios del carbono (3, 8, 13 y 18 US$/tCO2), costo de transacción (4 niveles) y descuento por riesgos (de 1 a 4% por año de incertidumbre).
Se encontró que, dependiendo de la combinación de parámetros y métodos de contabilidad, el área mínima de rentabilidad varía entre 200 y más de un millón de hectáreas (mediana a 5.000 ha). Solamente el 8% de los escenarios permite proyectos viables de menos de 500 ha. De darse cualquiera de las siguientes condiciones, los proyectos menores de 500 ha no serán viables: (1) precio del carbono de 3 o 8 US$/tCO2; (2) costos de transacción altos (200.000 US$ para diseño-validación y 80.000 US$ para verificación); (3) período de validez de la línea base de 10 años sin renovación, y (4) método contable ton-year.
Casi siempre, el método ton-year resultó en los escenarios menos rentables. Sin embargo, el método ASC puede ser aun peor cuando se toman en cuenta riesgos altos. Por lo general, los métodos Tcer son más favorables, pero este resultado depende de un supuesto muy fuerte sobre los precios de los créditos temporales. En las simulaciones se asumió que el valor de un crédito temporal de cinco años es la diferencia entre los valores actualizados del crédito permanente (Cer) hoy y dentro de cinco años. En el modelo se asumió un precio constante de los Cer, pero, en realidad, si el precio de los Cer aumentara rápidamente, los Tcer no tendrían ningún valor. En ese caso, el método Tcer sería el peor.

El método ton-year es un incentivo demasiado pobre para los proyectos forestales, así que el debate debería concentrarse sobre los métodos ASC y Tcer. Por sus riesgos, el método ASC debería asociarse a un régimen de responsabilidad (liability): si el carbono almacenado desaparece después de la venta de los créditos, sería necesario adquirir o generar créditos nuevos para compensar la pérdida. El método ton-year podría servir de base para contabilizar la contribución efectiva del proyecto hasta el momento de la pérdida del carbono. El método Tcer parece más apropiado para tomar en cuenta la no-permanencia. Sin embargo, el riesgo económico de ese método es grande tomando en cuenta la incertidumbre sobre los precios.
Ninguno de los tres métodos contables facilita la participación de proyectos pequeños. Por lo tanto, la participación de propietarios pequeños y medianos al MDL será principalmente vía programas "sombrilla" y validación de portafolios de proyectos.
El periodo de validez de la línea base para los proyectos forestales debería ser más largo de lo que se acordó para proyectos energéticos (10 años sin renovación o siete años con hasta dos renovaciones) y debería ser más largo que la rotación de un rodal. Períodos cortos incentivarían únicamente especies de rápido crecimiento cuyos impactos ambientales pueden ser negativos y aumentarían aun más el área mínima de los proyectos.
De mantenerse los depósitos de carbono más allá del periodo de validez de la línea base, los Tcer deberían poderse renovar, pues no se estarían asignando por carbono almacenado después de este período.
El potencial agregado de desarrollo sostenible y de mitigación del cambio climático de varios proyectos pequeños es interesante. Debería diseñarse un procedimiento simplificado para proyectos forestales pequeños con el fin de abaratar los costos de transacción como se hizo para los proyectos de energía con la denominada vía rápida o fast-track.

Referencias bibliográficas
Chomitz, K. M. 2000. Evaluating carbon offsets from forestry and energy projects: How do they compare? Development Research Group, World Bank.
Lohmann, L. 2000. The carbon shop: planting new problems. WRM, IPCC. Uruguay.
SGS (Société Générale de Surveillance). 2002. http://www.sgs.nl/agro/pages/carbonoffset.asp [contiene resúmenes ejecutivos de los proyectos validados por SGS]

Lucio Pedroni, ingeniero forestal, es líder del Grupo Cambio Global, del Catie (lpedroni@catie.ac.cr). Bruno Locatelli, economista ambiental, integra ese mismo Grupo (blocatel@catie.ac.cr).