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Otra conferencia sobre cambio climático que ignora las causas de éste Gabriel Rivas |
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Los resultados de la Octava Conferencia de las Partes Contratantes de
la Convención sobre el Cambio Climático (COP8), celebrada
en Nueva Delhi en octubre de 2002, han demostrado una vez más la
incapacidad de la llamada "comunidad internacional" y la Organización
de Naciones Unidas para lograr acuerdos que permitan un combate efectivo
del cambio climático. Las negociaciones en torno al Protocolo de
Kioto no mostraron mayor progreso y se volvieron a sentir las tácticas
dilatorias y manipuladoras de países como Estados Unidos y Arabia
Saudita, con el fin de impedir cualquier acuerdo de trascendencia. A pesar
de la mucha retórica y los reconocimientos verbales acerca de la
necesidad de emprender acciones concretas, la COP8 fracasó -como
las que le antecedieron- en establecer un proceso para por lo menos empezar
a discutir seriamente cómo cumplir con los objetivos de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 1992. Otro acontecimiento irritante es la posición de países
como Rusia, que cuestiona la validez de la base científica ofrecida
por el PICC y ha convocado a una llamada conferencia mundial sobre cambio
climático a ser realizada en septiembre-octubre del próximo
año. Esta posición está muy en la línea de
los institutos más conservadores de EU -ligados al Partido Republicano
y citados en ocasión por el Movimiento Libertario de Costa Rica-,
como el Cato Institute (ver Patrick J. Michaels. "Glaciares del Kilimanjaro",
en La Nación 17-11-2002: 18ª). [Una visión opuesta
puede verse en: New Economics Foundation and the Bangladesh Centre for
Advanced Studies. "The End of Development? Global warming, disasters
and the great reversal of human progress", en http://www.neweconomics.org/uploadstore/pubs/e_o_d.pdf;
también en: Juan Forero. "As Andean Glaciers Shrink, Water
Worries Grow", en The New York Times November 24 2002; y asimismo
en el estudio de especialistas estadounidenses "Global warming to
devastate water in US West" (owner-irn-wcd@netvista.net)]. Otro de los resultados (mejor dicho, fracasos) fue que la discusión
sobre qué tipo de proyectos de sumidero serían admitidos
bajo el mecanismo de desarrollo limpio (MDL) fue pospuesta hasta la realización
de un taller en febrero de 2003 que palpará las negociaciones a
iniciarse hacia mediados de año. De particular atención
fue que no hubo disposición a desechar las plantaciones a gran
escala de árboles (monocultivos arbóreos) del portafolio
de proyectos, a pesar de los últimos descubrimientos científicos
que, particularmente los del prestigioso programa Carbo Europe -programa
europeo pionero en la investigación de los llamados carbon budget-,
publicados en la revista New Scientist (http://www.newscientist.com/news/news.),
indican que la pretensión de considerar que las plantaciones de
árboles ayudarán a detener el cambio climático están
basadas en una falacia científica. Ante esta triste realidad, la opinión de Amigos de la Tierra Internacional es clara: la comunidad internacional nuevamente ha fracasado en dar los pasos necesarios para detener la catástrofe climática. Millones de personas empobrecidas alrededor del mundo pagarán por esta falta de compromiso al aumentar la cantidad de emisiones y los impactos ambientales y sociales producto de éstas. En el futuro, con el fin de lograr resultados más efectivos, creemos que debemos profundizar nuestra alianza con otros movimientos sociales y luchar en forma conjunta por alcanzar una justicia climática a partir de una postura de resistencia. Las comunidades afectadas por innumerables desastres en los países empobrecidos exigen una acción urgente para luchar en forma efectiva contra el cambio climático y proteger así su fuente de subsistencia de una manera consistente con los derechos humanos y la justicia ambiental, a partir primero que todo de una reducción efectiva de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países más contaminantes, empezando por el mayor de ellos: Estados Unidos, de un cese de la expansión de la industria petrolera, de una inversión alternativa en el desarrollo de un modelo energético sustentable y de la promoción de una protección efectiva y comunitaria de los bosques. Gabriel Rivas-Ducca, biólogo, es integrante del grupo ecologista Coecoceiba-Amigos de la Tierra Costa Rica.
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