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No es casual que los países fundamenten su desarrollo en los recursos
naturales que poseen. Es así como el nuestro ha basado su desarrollo
eléctrico en las fuerzas del agua, y México, Venezuela y
Argentina en los hidrocarburos, que son los recursos que poseen en abundancia.
La estrategia de desarrollo eléctrico de nuestro país se
ha fundamentado en recursos renovables, especialmente el agua, que -en
comparación con otros países- tenemos en abundancia. Esta
característica de nuestro país ha dado las condiciones para
que hoy tengamos el desarrollo ambiental que exhibimos a nivel internacional.
Desde su nacimiento, el Instituto Costarricense de Electricidad (Ice)
ha estado vinculado a la protección ambiental por la relación
tan directa que existe entre los recursos hídricos, las obras hidroeléctricos
y la protección de las cuencas. No podemos pensar en un desarrollo
hidroeléctrico sin pensar en la vida útil de los embalses,
que está fuertemente ligada a la cantidad de sedimentos que se
producen en las cuencas. Si no se evita la producción de sedimentos,
éstos pueden dar al traste con la rentabilidad de la inversión
que se ha hecho, por lo que, desde las primeras plantas que desarrolló
el Ice se inició la política de protección de cuencas
-a lo cual obliga la Ley Constitutiva de la entidad, de 1949: "Conservar
y defender los recursos hidráulicos del país, protegiendo
las cuencas, las fuentes y los cauces de los ríos y corrientes
de agua..." (artículo 2, inciso e).
Siguiendo esa estrategia de desarrollo nacional, fundamentada en los
recursos naturales propios, el Ice ha continuado investigando nuevas fuentes
renovables de energía y desde los años setenta inició
la investigación en el campo geotérmico de Miravalles, convirtiendo
a Costa Rica en uno de los pioneros en geotermia en el mundo, con un desarrollo
geotérmico modelo. La investigación geotérmica es
muy especializada y requiere de altas inversiones, por lo que fue muy
importante para el Ice el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.
Tenemos en desarrollo tres centrales geotérmicas con capacidad
de 142.500 Kw, y que producen el 13 % de la energía total que se
consume en el país.
La energía producida por las plantas geotérmicas es derivada
del vapor aprisionado en las capas profundas de la tierra, donde hay una
mezcla de agua y vapor a temperaturas de entre 170 y más de 200
grados centígrados. Dado que el 100% de las aguas residuales al
separar el vapor se reinyectan en la tierra, el único producto
extraído resulta ser el vapor, lo que hace que ésa sea una
de las fuentes de energía menos contaminantes. La energía
geotérmica es extraída de pozos que se perforan a profundidades
de entre 800 y 2.000 metros, y se rigen por la permeabilidad y la presión
del vapor en los yacimientos en que éste se encuentra. La energía
geotérmica es escasa ya que está asociada a fenómenos
magmáticos a mucha profundidad, los cuales requieren de investigaciones
muy costosas, y su potencial podría ser del orden de 10% de la
capacidad total instalada del país.
En la actualidad, el Ice se encuentra haciendo más investigaciones
en la zona de Pailas, cerca de Curubandé, en Liberia, donde ya
se ha encontrado un yacimiento que puede complementar las plantas hidroeléctricas
que se han desarrollado en el país, con el fin de mantener el complemento
geotérmico que permita evitar el uso de hidrocarburos en la estación
seca. Para un sistema nacional de electricidad en el que domina la hidroelectricidad,
el complemento de fuentes geotérmicas es ideal, ya que evita el
uso de hidrocarburos, al ser una fuente de energía que no está
sujeta a las estaciones climáticas, como sí la hidroelectricidad.
Además de las plantas geotérmicas, el Ice ha investigado
desde los años setenta la fuente eólica. Derivado de estos
estudios se han desarrollado en el país tres plantas privadas que
producen alrededor de 47 MW de energía eólica, y el Ice
recientemente inauguró la Planta Eólica de Tejona, con capacidad
de 20 MW, y actualmente en proceso de ampliación a 30 MW. Esto
convierte a Costa Rica en el país con mayor capacidad instalada
en energía eólica en América Latina.
Una ventaja importantísima de la energía eólica es
que es un excelente complemento de la energía hidroeléctrica,
pues los vientos fuertes se producen en la estación seca, cuando
hay escasez de agua. Sin embargo, hay que señalar que la energía
eólica no es energía firme, ya que como el viento es por
ráfagas se requiere plantas reguladoras que puedan absorber la
irregularidad e indisponibilidad de aquél. Además, el recurso
eólico es escaso y solo se puede ver como una fuente que complementa
al hidroeléctrico y reduce el uso de hidrocarburos. Actualmente,
solo el 3% de la energía total producida en el país es eólica.
El Ice ha incursionado también en la energía solar, teniendo
ya instalados alrededor de 535 paneles que operan en forma aislada en
los lugares más difíciles de acceder: Talamanca, Península
de Osa, Punta Burica, reservas indígenas, Isla Caballo, etcétera.
Sin embargo, la energía solar es aún muy onerosa y requiere
ser complementada con costosos procesos de tratamiento de desechos, con
las baterías que acumulan la energía solar y con los propios
paneles, fabricados en Estados Unidos y Alemania.
La crisis en el Medio Oriente, donde se encuentran los yacimientos de
los países más productores de petróleo y con las
mayores reservas probadas, ha comenzado a elevar los precios de los hidrocarburos,
por lo que los países -como los centroamericanos- que basan su
producción eléctrica en éstos podrían experimentar
fuertes crisis de desabastecimiento energético. Nuestro país
cuenta, afortunadamente, con un Plan de Expansión a 20 años
basado en fuentes renovables propias, lo que le permite una gran autonomía
en el campo de la producción de electricidad. Sin embargo, por
las fuertes presiones sociales y ambientales es necesario llegar a una
concertación nacional para la ejecución de aquél
que permita satisfacer todas las necesidades de desarrollo sostenible.
Creemos que es posible conciliar el desarrollo eléctrico basado
en fuentes renovables con una estrategia de desarrollo sostenible con
equilibrio económico y social, la cual debiera basarse en la búsqueda
de soluciones a los impactos de los proyectos de generación y en
la inversión de recursos en la preservación de aquellas
cuencas que no han sido impactadas negativamente y en la recuperación
de las deterioradas o destruidas. Para asumir este compromiso el Ice ha
venido desarrollando planes de manejo integrado de cuencas que procuran
integrar todos los esfuerzos de instituciones estatales y privadas, de
gobiernos locales, de oenegés y organizaciones ambientalistas,
de asociaciones de desarrollo y de cualesquiera otras organizaciones que
muestran interés en participar.
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