El Instituto de Electricidad (Ice) posterga lo ambiental

Rolando Portilla

El Instituto Costarricense de Electricidad (Ice), tal vez la mejor y más visionaria institución de nuestro país, tiene una enorme responsabilidad en el campo ambiental, la de no solo realizar sus actividades en un marco de respeto al ambiente y de solidaridad social, sino también la de promover con sus acciones, visión y filosofía un cambio hacia un nuevo estilo de desarrollo nacional. El Ice, a pesar de los avances logrados en los últimos años, tiene aún severas deficiencias en el campo ambiental: analicemos las más importantes.

La institución maneja aún una visión expansionista y desarrollista que no acepta restricciones absolutas para sus actividades. Conceptos como el de la preservación de áreas ecológicamente importantes, o la aplicación del principio precautorio, son totalmente inaceptables para los altos jerarcas del Ice. A pesar de todos los argumentos científicos, filosóficos, legales y sociales que se han dado para no hacerlo (Portilla 2002), el Ice continúa con su idea tradicional de explotar los parques nacionales con proyectos de desarrollo eléctrico comercial, tanto hidroeléctricos como geotérmicos, con las gravísimas consecuencias que esta apertura tendría para estos ecosistemas.
El Ice debe al fin entender que no todo puede ser explotado ni intervenido, que debe haber límites al desarrollo eléctrico y que es fundamental para nuestro país y para el planeta salvaguardar recursos y ecosistemas vitales.

El Ice considera que el desarrollo eléctrico debe estar basado fundamentalmente en la generación hidroeléctrica, a pesar de los graves impactos ambientales que generalmente conlleva este tipo de aprovechamiento: cambio en los patrones de flujo de ríos y quebradas, alteraciones ecológicas importantes, efectos sobre flora y fauna terrestre y acuática, desplazamiento de poblaciones, cambios culturales y pérdida de productividad socioeconómica, entre otros.
El Ice concibe un desarrollo masivo de proyectos hidroeléctricos, con lo cual en poco tiempo la mayoría de nuestras cuencas estarían saturadas de este tipo de proyecto, tanto estatales como privados. Es claro que este desarrollo hidroeléctrico masivo tendría repercusiones graves para los ecosistemas acuáticos y para las actividades humanas asociadas a los mismos.

No existe en el Ice una apropiada política de relación con comunidades y grupos organizados que permita una correcta participación de las comunidades afectadas en un marco de respeto y de apropiada información y consulta. El Ice aún mantiene en la mayoría de los casos una actitud de prepotencia y de imposición en relación con los proyectos de desarrollo eléctrico al amparo de su ley constitutiva y de la necesidad de satisfacción de la demanda nacional.
En este tema hace falta una verdadera revolución, un cambio total de actitud y de conciencia, una mayor humildad por parte del Ice en su relación con comunidades y organizaciones. Si bien se están dando las primeras acciones internas, sobre todo en los niveles técnicos, dirigidas a establecer políticas y estrategias de participación ciudadana, hasta ahora son muy insuficientes.

A pesar de que se ha logrado la formulación de algunos planes de manejo producto de proyectos hidroeléctricos, no se ha podido establecer una gestión integrada de cuencas a nivel nacional. A través de este proceso debería formularse en forma participativa los planes de manejo integrales de cuencas que determinen los mejores usos del territorio, buscando conciliar intereses locales y nacionales. En esta planificación debe entenderse que el desarrollo eléctrico es un uso más que debe ser considerado, y no necesariamente el uso prioritario. Hay importantes propuestas en este campo (comisiones del plan de contingencia del Ice, de la Red Nacional de Cuencas y otros ) que deberían considerarse e implementarse.

El Ice, a pesar de que ha aplicado algunas metodologías multicriterio para comparar algunos proyectos y esquemas, no ha querido establecer un proceso multicriterio sistemático y estructurado que permita, a través de todas las fases de desarrollo de los proyectos (identificación, estudios preliminares y factibilidad), seleccionar los mejores esquemas de desarrollo, primero a nivel de cuenca hidrográfica y posteriormente a nivel de proyectos a escala nacional. Este proceso debería iniciarse con la formulación de un plan maestro integrado para el desarrollo eléctrico de cada cuenca hidrográfica que determinara los mejores esquemas de desarrollo eléctrico, tomando en cuenta aspectos ambientales, técnicos y económicos. Este plan maestro sería el aporte del Ice a los planes de manejo integrales de cuencas mencionados antes.

Producto de ese apego tradicional a lo hidroeléctrico, el Ice es renuente a fomentar agresivamente la investigación y el desarrollo de fuentes renovables alternativas como la radiación solar, el viento, la biomasa y las celdas de combustible. En estos momentos, apenas un 3% de la capacidad instalada corresponde a fuentes no convencionales, y tal y como está planteado el plan de expansión del Ice (Ice 2001) para el año 2016 aproximadamente un 79% de la capacidad instalada corresponderá a hidroeléctricas y un 11% a plantas térmicas; o sea, dos fuentes que no pueden considerarse amigables con el ambiente sumarán un 90% de la capacidad instalada, quedando un 7% para las fuentes geotérmicas y un 3% para la generación eólica. Por lo tanto, con fuentes renovables no convencionales tendríamos instalado en 2016 solamente un 3% de nuestra capacidad. Es claro que éste no debe ser el futuro en cuanto a generación eléctrica en nuestro país; los efectos y costos sociales y ambientales de continuar por esa senda serían catastróficos.
Información de diversas fuentes (Energy World 1998, Rannels 1997, IEA 2000) indican que los costos de sistemas solares fotovoltaicos podrían llegar a ser del orden de $0,05/kWh antes de 2025, con lo cual serían competitivos con los sistemas actuales. Se espera también costos de generación eléctrica con celdas de combustible del orden de $1,500/ kW alrededor de 2015, también similares a los costos de los sistemas tradicionales actuales. Por su parte, el potencial en biomasa, energía eólica y otras fuentes es también importante y debe desarrollarse. El Ice debe ver también ese futuro y prepararse para el mismo, considerando escenarios de expansión paralelos y desarrollando proyectos piloto residenciales y comerciales con este tipo de fuentes.
Debe pensarse también que cuando se compara fuentes tradicionales con fuentes no convencionales, usualmente no se contemplan todos los costos y beneficios ambientales asociados a cada tecnología y, por lo tanto, las decisiones se toman fundamentalmente en términos económicos, no en términos integrales, y los resultados finales resultan por lo general erróneos.
La fuente hidroeléctrica probablemente sea necesaria en el corto plazo, pero ella no debe representar el futuro de la generación eléctrica de nuestro país. Debe darse una sustitución progresiva y planificada de ella.

El Ice no impulsa agresivamente un cambio en los patrones de consumo de electricidad por medio de programas de administración de la demanda dirigidos a una verdadera transformación en el estilo de vida consumista de nuestra población. Las tasas de crecimiento anual de la demanda, cercanas a un 5,5%, deben reducirse significativamente en pro de la sostenibilidad. Y esto, a pesar de que debe ser impulsado agresivamente por la institución, no es solo responsabilidad del Ice sino de todos los costarricenses.

El Ice continúa favoreciendo la generación hidroeléctrica privada al no impulsar la derogatoria de la ley Nº 7.200 ni el inicio de los juicios de lesividad nacional a las empresas generadoras, lo que trae graves consecuencias económicas y ambientales al país. Es necesario realizar un serio replanteamiento de la necesidad actual y futura de la generación eléctrica privada.

Es necesario determinar la mejor estructura organizativa ambiental para el Ice, de manera que permita el logro de los objetivos en este campo, con visión, agilidad, compromiso y eficiencia. Debe definirse la estructura organizativa ambiental interna que permita dar a los aspectos ambientales el lugar e impulso que se merecen en la institución.
Como parte del plan de contingencia del Ice se conformaron comisiones para trabajar varios temas, planteados durante toda la lucha popular contra el combo (paquete de leyes en pos de la privatizaciòn del Ice): políticas ambientales, gestión integrada de cuencas, fuentes renovables no convencionales, procesos de decisión multicriterio. Lamentablemente, los resultados y planteamientos de estas comisiones han sido en su mayoría rechazados, bloqueados o congelados. La propuesta de política y lineamientos ambientales presentada al Consejo Directivo por la comisión de contingencia, luego de un amplio proceso de consensos sociales, no fue aprobada y, por el contrario, se aprobaron diez puntos generales que se apartan en gran medida de la filosofía ambiental planteada por dicha subcomisión. Se ha producido así un grave irrespeto y una burla al proceso participativo y de consenso social que llevó al planteamiento de esta comisión. Se han incumplido acuerdos del Plan de Contingencia (ICE 2000) y eso es muy grave. Después de esa actitud, ¿con qué autoridad moral puede hablar la administración superior del Ice de participación ciudadana y respeto a sectores sociales? Lamentablemente, todavía existen personas en esta empresa que no quieren un cambio en materia ambiental y que se oponen a establecer un nuevo paradigma de desarrollo eléctrico.
Ese nuevo paradigma debería entonces dirigirse fundamentalmente a respetar ecosistemas vitales, no desarrollando proyectos en parques nacionales, reservas biológicas ni en otras zonas frágiles. Dentro de eso es importante, aparte de los parques, determinar cuáles ríos se mantendrán libres de desarrollo eléctrico, con el propósito de preservar sus procesos ecológicos imprescindibles. Estas acciones y políticas son un "pacto" que el Ice debe hacer con la naturaleza de nuestro país, el cual refleje su interés por el futuro de nuestra biodiversidad.
Es fundamental también un cambio de actitud en cuanto a la relación del Ice con comunidades y organizaciones. No puede seguirse con la prepotencia e imposición de que se ha hecho gala en algunos proyectos. Es fundamental establecer políticas, lineamientos y procedimientos claros de participación ciudadana, basados en el respeto y consulta informada a las comunidades.
El Ice tiene que entender que los puntos señalados no son restricciones que impiden el desarrollo, sino elementos que contribuirán a un mejor desarrollo del sector y de la institución, en armonía con los distintos sectores sociales. Actualmente se habla de fortalecer al Ice y se discuten proyectos al respecto, pero hay que entender que este fortalecimiento no debe ser solo financiero y administrativo: es imperativo también fortalecer al Ice en materia ambiental, es absolutamente necesaria una ley del Ice que retome los aspectos ambientales mencionados anteriormente.
La representación social en la comisión mixta sobre el Ice elaboró participativamente una "Propuesta de Ley de Fortalecimiento del Ice" que contempla un capítulo de garantías ambientales para la institución que sería base para desarrollar una gestión ambiental respetuosa del ambiente. Pero este proyecto de fortalecimiento integral lamentablemente no está siendo impulsado a nivel legislativo.
Debe entenderse que ésta no es solo una lucha por el Ice, sino por salvaguardar lo que nos queda de nuestros ríos, de nuestros bosques, de nuestra rica biodiversidad, de nuestras culturas y costumbres, una lucha por preservar el inmenso legado natural y social otorgado por la creación. El Ice hasta ahora ha realizado un excelente trabajo en el plano técnico, desarrollando proyectos con calidad y eficiencia técnica y económica. Ahora toca llevar a cabo proyectos verdaderamente respetuosos y armónicos con el ambiente, desde un nuevo paradigma de desarrollo eléctrico nacional.

Referencias bibliográficas
Energy World. 1998. Moving into the sun. USA.
International Energy Agency. 2001. Trends in Fhotovoltaic Aplications in selected IEA
countries between 1992 and 2000. Report IEA-PVPS T1. Photovoltaic Power Systems
Programme. USA.
ICE. 2000. Informe Final. Plan de Contingencia. Comisión Coordinadora del Área Eléctrica. San José.
ICE. 2001. Plan de Expansión de la Generación Eléctrica. Centro Nacional de Planificación
Eléctrica. San José.
Portilla, Rolando. 2002. Parques Nacionales y Reservas Biológicas: Razones para mantenerlos
como zonas de conservación inalterada. San José.
Rannels, James. 1997. The US National Photovoltaic Program. Washington DC.