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Presentación.
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Hay
quienes dicen que las modificaciones genéticas deben ser controladas por
el estado y también por la ciudadanía y, si así se ejecutan, no hay peligros
potenciales que cobren realidad. Otros sostienen que dentro del actual
ordenamiento social los ciudadanos pueden ser burlados, el estado puede
ser manejado con criterios capitalistas estrechos o también engañado y
los capitales "biotecnológicos" podrán entonces operar preocupándose solamente
por sus ganancias y sin cautela alguna frente a la salud humana y la naturaleza.
En
esta edición presentamos diversas posturas respecto de los transgénicos,
predominando aquéllas desde las que se desconfía de éstos. En los escritos
que damos a conocer resalta la reivindicación de que ante la incertidumbre
que existe de cara a la problemática de los transgénicos (la ciencia aún
no es capaz de dar respuestas a las muchas interrogantes, ni tampoco de
generar soluciones o modos eficaces de enfrentamiento de los riesgos)
lo prudente es abstenerse de su uso… hasta que la incertidumbre desaparezca
y con certeza se sepa que el riesgo es insignificante. |
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