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Entrevista al agricultor canadiense Percy Schmeiser Libertad de sembrar es desafiada por empresas productoras de transgénico --- | |
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En la última década, la empresa química Monsanto se ha transformado en una compañía de biotecnología que proporciona a los agricultores muchos de sus insumos, desde plaguicidas a semillas. Pero estas semillas, que los agricultores deben comprar cada año, han sido manipuladas genéticamente para sobrevivir a la dosis de herbicidas químicos producidos por la misma empresa. Hoy solo hay un elemento que impide que empresas como Monsanto consigan imponer su estrategia comercial de control de los suministros agrícolas: los agricultores que obtienen, mejoran y plantan sus propias semillas. World Watch entrevistó a uno de estos agricultores, el canadiense Percy Schmeiser [quien a principios de noviembre estuvo en Costa Rica exponiendo su caso], cultivador de colza que el pasado año perdió un pleito entablado por Monsanto por haber infringido supuestamente las leyes de patentes porque en algunas de sus parcelas habían brotado plantas de colza transgénica.
--- World Watch (WW): ¿Por qué los tribunales canadienses lo encontraron culpable de hurto de la colza transgénica de Monsanto si usted no plantó ninguna de sus semillas?
Percy Schmeiser: Mi supuesto delito fue infringir la patente de Monsanto de la colza transgénica resistente al herbicida glifosato, porque había algunas plantas transgénicas en mi parcela. El tribunal falló que no importaba cómo [la colza transgénica de Monsanto] llegó allí: por polinización cruzada, arrastrada por el viento, caída de los camiones que transportan las semillas, a través del agua de lluvia o transportada por los pájaros y abejas.
Schmeiser: Es exactamente lo mismo. Lo que el juez dictó es que el contaminador no paga, sino la persona que sufre la contaminación; declaró que si yo tengo una planta de colza convencional y ésta es contaminada por polinización cruzada por la colza transgénica de Monsanto, mi planta pasa a ser de su propiedad. Monsanto contaminó las semillas que desarrollé durante 53 años, y ya no las puedo usar más. El juez también decidió que todos los ingresos de mi cosecha de 1998 vayan a Monsanto, incluso los de dos parcelas donde los análisis demostraron que no había colza transgénica y de otra que no fue analizada, porque había alguna probabilidad de que allí hubiera alguna semilla transgénica de la compañía, dado que yo "guardaba las semillas" -estaba plantando mis propias semillas procedentes de la cosecha de la estación anterior.
Schmeiser: Un vecino granjero, que había trabajado para Monsanto como su representante de ventas durante dos años, le informó a esta compañía. El año anterior él había plantado colza transgénica en algunas de las tierras que cultivo: ésas fueron las que él denunció (la evidencia muestra que él, que trabajaba para Monsanto, cultivó la colza transgénica antes de haber sido autorizada en 1996). WW: ¿Cómo cree que la colza transgénica de Monsanto llegó a sus tierras?
Schmeiser: Podría haber algunas semillas transgénicas de ese antiguo agricultor. Pero como mejorador de semillas y cultivador de colza que desde hace mucho tiempo soy, creo que se debe al movimiento directo, y que las semillas fueron transportadas por el viento o cayeron de los camiones de los agricultores. La carretera principal que conduce a la planta de tratamiento de la colza atraviesa mis tierras. Un agricultor testificó que él perdió una gran cantidad de colza transgénica, suficiente como para sembrar 2.000 acres. El juez quizás no entendió totalmente la situación: la colza se poliniza de forma abierta, y puede extenderse bastante fácilmente. La colza requiere el corte, como el heno, y debe ponerse en filas a secar, y ya seca puede ser arrastrada por el viento a grandes distancias, o cuando nieva en invierno.
Schmeiser:Sí, he apelado. Y muy probablemente no se verá hasta la primavera. Hasta ahora me ha costado alrededor de US$125.000. Básicamente, mi esposa y yo, que tenemos ambos 70 años de edad, hemos financiado la defensa con nuestros fondos de pensiones, porque pensamos que es muy importante que los agricultores puedan usar sus propias semillas. Es probable que el coste de la apelación ascienda a US$50.000. Ahora que he apelado, Monsanto contraataca reclamando US$625.000, por violar supuestamente su patente y para cubrir los costos judiciales.
Schmeiser: El propósito de mis acusadores es el absoluto control del suministro de semillas, usando las leyes de patentes, y lo están logrando. La propiedad de la tierra y el tradicional derecho del agricultor de cultivar a partir de semillas que ha producido en los años anteriores, ya no garantizan ninguna libertad de siembra. Ahora los tribunales han sentenciado que ya no se puede ejercer ésta, porque hay una posibilidad de que se infrinjan las patentes de Monsanto, porque las semillas podrían tener rasgos transgénicos debido a la polinización cruzada y todos los otros factores que antes mencioné. Ya las personas no podrán guardar sus semillas porque podrían estar contaminadas con transgénicos, y al año siguiente Monsanto podría argumentar que se está violando su patente. Y la venta de semillas es un negocio de miles de millones de dólares. Monsanto ha gastado en los últimos años más de US$8.000 millones en la adquisición de empresas de semillas por todo el mundo, pasando de ser una simple empresa química a ser la segunda compañía de semillas más grande del mundo. Y es que los derechos de Monsanto sobre las patentes de sus productos químicos han caducado en EU y Canadá, y una manera de poder seguir vendiendo el herbicida Roundup Ready (glifosato) a los agricultores es controlando el suministro de semillas: quien no compra su herbicida no consigue sus semillas.
Schmeiser: Tenemos dos enfermedades importantes que afectan a la colza, y yo he desarrollado una variedad resistente a ambas. Ahora Monsanto les dirá a los agricultores que solo pueden cultivar colza cada cuatro años o sufrirán los efectos de las enfermedades. Yo pude cultivar la colza 10 años seguidos en la misma parcela sin sufrir los efectos de las enfermedades, y lo perdí todo a causa de la contaminación de la variedad transgénica. Hay que recordar que todas las semillas y plantas que se han desarrollado en EU y Canadá -maíz, soja, colza, trigo o cebada- las han desarrollado los agricultores, que son quienes obtienen mejores variedades, porque adaptan las plantas a la región en la que viven. Las variedades de colza o trigo en una área no servirán a 80 o 150 kilómetros de distancia, debido a las condiciones climáticas y a los suelos. Monsanto entró muy recientemente en el negocio de las semillas y solo obtuvo la primera aprobación en 1996. No necesitamos que Monsanto nos enseñe cómo cultivar la colza. Ellos quieren enseñarnos qué hacer solo para controlarnos y poder vendernos más productos químicos. Ahora mismo sería muy difícil encontrar un campo de colza en el oeste de Canadá que no esté contaminado con la colza Roundup Ready (glifosato). No importa si usted nunca la cultivó y que solo plante trigo o cebada, sus tierras estarán contaminadas con colza transgénica. Algunas semillas de colza pueden permanecer inactivas sin problemas en la tierra durante hasta diez años. Y de una diminuta semilla transgénica crece una planta que producirá más de 10.000 semillas en un año. Una pequeña semilla arrastrada por el viento puede contaminar un campo en dos años. No nos libraremos en la vida de la colza transgénica en Canadá.
Schmeiser: O en
el mundo. Y por eso persiguen a los agricultores en Dakota del Norte, en
este caso por la soja, y los procesan por las mismas razones. Las empresas
de semillas transgénicas han dicho que a ningún agricultor se le debe
permitir usar en la vida sus propias semillas. Esa es la base de este
pleito. Está en juicio la libertad de los agricultores de poder usar sus
propias semillas. Y si perdemos esa libertad habremos perdido el control
sobre la totalidad de las labores agrícolas, convirtiéndonos simplemente
en siervos de la tierra. | |
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