Río + 10 o Río - 10
Eduardo Peralta
La
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada
en Río de Janeiro en 1992, conocida como Cumbre de la Tierra, dio comienzo a
una ronda de conferencias mundiales destinadas a analizar los problemas del
desarrollo y el ambiente, las cuales han contribuido a la consolidación ética
y política de un sistema de cooperación integrado por nuevos principios jurídicos
de carácter internacional. A pesar de los avances obtenidos en Río 92, donde
se logró consolidar el paradigma del desarrollo sostenible y las convenciones
internacionales sobre biodiversidad y cambio climático, en muchos sectores los
principios de protección ambiental y desarrollo sostenible aún son
considerados una restricción al desarrollo económico y social, lo que ha
frenado a los gobiernos a detener el creciente deterioro ambiental de
ecosistemas críticos y a disminuir la contaminación. De igual manera, continúa
siendo incipiente la capacidad de las instituciones ambientales para alcanzar
las metas trazadas en términos de políticas transectoriales y subregionales
efectivas y de fortalecimiento de posiciones negociadoras de los países en el
plano internacional.
En
virtud de la resolución 55/199 de la Asamblea General, la comunidad
internacional tomó la decisión de efectuar la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible en Johannesburgo diez años después de la Cumbre de la Tierra -de ahí
que en América se conozca como Rio +10. Esta Cumbre era propicia para realizar
un alto en el camino, analizar lo que ha sucedido en el decenio, evaluar los
avances, proponer tareas pendientes y explorar nuevas formas de cooperación que
permitan acelerar la transición hacia el desarrollo sostenible.
Desde
el año pasado fueron realizadas cuatro reuniones preparatorias de la Cumbre de
Johanesburgo, las cuales pueden ser consideradas como no exitosas; especialmente
la última, en Bali, donde más de 100 temas no fueron aceptados debido
especialmente al boicot de Estados Unidos. En esta magna reunión quedó
demostrada la renuencia de ciertas naciones, como Estados Unidos, para
sacrificar nada de sus patrones de consumo ni alterar el rumbo de su economía
salvaje por el bien de la humanidad. Por los resultados de las reuniones
preparatorias era de esperar una Cumbre de pocos acuerdos a nivel internacional.
Así fue, y por ello algunos periodistas dieron en llamarla Rio
- 10.
Eduardo
Peralta, geógrafo, funcionario del área de planeamiento ambiental del centro
de planificación eléctrica del Instituto Costarricense de Electricidad.