Balance de la Cumbre de Johanesburgo
A
diferencia de la Cumbre de Río de Janeiro, en 1992, la de Johanesburgo parece
haberse guiado más por los temas de desarrollo que por los de ambiente. En
efecto, durante su transcurso hubo repetidas acusaciones por parte de
representantes de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales en el
sentido de que la Cumbre había sido secuestrada
por la agenda de comercio y particularmente por la Organización Mundial de
Comercio (OMC). Y , a diferencia también de Río 1992, Johanesburgo 2002 fue
escasa en la producción de documentos vinculantes y de compromisos claros en
plazos y metas: en 1992 se generó dos convenciones –la de Cambio Climático y
la de Diversidad Biológica-, también se generó la Agenda 21 y, asimismo, la
Declaración sobre Gestión de Todos los Tipos de Bosques y la Declaración de Río
sobre Ambiente y Desarrollo. En contraste, la Cumbre de Johanesburgo produjo únicamente
dos documentos: el Plan de Acción y la Declaración Política, de los que el más
importante es el primero, que constituye la estructura para la implementación
de los acuerdos e incluye 11 capítulos, siendo el primero la introducción, en
que se destacan como elementos centrales un compromiso con los acuerdos de Río,
la implementación de la Agenda 21, buena gobernabilidad, la necesidad de paz,
seguridad y respeto a los derechos humanos y la importancia de una visión ética
del desarrollo sostenible. La Declaración Política señala el camino recorrido
desde Río 1992 hasta Johanesburgo 2002, apunta los principales desafíos,
expresa el compromiso con el desarrollo sostenible, enfatiza la necesidad de
multilateralismo y la necesidad de implementación.
Los
grandes temas de acuerdo y desacuerdo en Johannesburgo fueron:
Energía
- El texto final llama a un urgente incremento en el uso de energías renovables
y a la formulación de políticas para reducir los subsidios en el sector energético
tradicional. Pero la falta de un acuerdo en términos de plazos y metas para el
incremento de las energías renovables fue una de las mayores desilusiones de la
Cumbre. La Unión Europea había venido presionando para incrementar el uso de
energías renovables a un 15% para 2010, sin embargo la férrea oposición de
Estados Unidos y los países petroleros hizo colapsar un eventual acuerdo en esa
materia. Respecto de la remoción de subsidios al sector energético, Estados
Unidos, con el apoyo del G-77 y China, más Australia, Canadá y Japón,
manifestaron su oposición. Por el contrario, la Unión Europea, Noruega,
Islandia y Nueva Zelanda expresaron que la remoción de los subsidios es un
aspecto esencial para la consecución de una política energética sostenible.
Océanos,
recursos marinos (pesquerías) -
El punto central aquí fue de nuevo el establecimiento de plazos para recuperar
el stock pesquero, establecimiento que
fue promovido por la Unión Europea y rechazado por Estados Unidos, Canadá,
Corea del Sur, el G-77 y China. En consecuencia, el texto final refleja una
posición intermedia, señalándose la necesidad de recuperar el stock
pesquero de una manera urgente y siempre que sea posible no después de 2015.
Finalmente, otro acuerdo importante es el establecimiento de una red de áreas
marinas protegidas para 2012.
Agua
y sanidad -
Extremadamente vinculados, estos temas se convierten en dos de los principales
de la agenda de Johanesburgo. En cuanto al agua se acuerda reducir en la mitad
el número de personas sin acceso a agua potable para el año 2015, lo que
implica proporcionarla a por lo menos medio billón de personas. Igualmente,
respecto de la sanidad se incluye un acuerdo para reducir a la mitad la proporción
de personas sin acceso a tratamiento sanitario para 2015, lo que implica
garantizar acceso a al menos 1,2 billones de personas. Es defendible la afirmación
de que estas dos áreas constituyeron las de mayor progreso y avance en
Johannesburgo.
Cambio
climático -
Sin mayores acuerdos, el texto urge a los países a ratificar el Protocolo de
Kioto a pesar de la oposición de EU, quien reafirmó ésta; mientras, la Unión
Europea, Argentina, Costa Rica, Cuba, Islandia, Japón, México, Namibia,
Noruega y Uganda señalaron las serias amenazas impuestas por el proceso de
cambio climático y la necesidad de ratificar el Protocolo, como ya lo hicieron
ellos. Samoa, en representación de los países de las pequeñas islas, realizó
un llamado a la ratificación en virtud de la seria amenaza que el cambio climático
constituye para éstas. Al final de la Cumbre, Rusia y Canadá anunciaron su
decisión de ratificarlo, con lo que, una vez hecha efectiva ésta, el Protocolo
entraría en vigencia probablemente en 2003.
Desarrollo
- El texto enfatiza la necesidad de buena gobernabilidad (instituciones legítimas,
apertura, derechos humanos). Igualmente, hay un apoyo explícito a la agenda de
Doha, Qatar y al consenso de Monterrey. EU propugnaba que la buena
gobernabilidad fuera requisito para recibir asistencia oficial al desarrollo, lo
cual no fue aceptado al final, y también pretendía que las políticas
ambientales fueran formuladas y ejecutadas atendiendo a lo acordado en la OMC,
lo cual tampoco fue aceptado, pero sí se apoyó explícitamente la agenda de
esta entidad. Interesantemente, a diferencia de la Agenda 21, el Plan de
Implementación de Johanesburgo reconoce la pobreza como vinculada al acceso a
energía y agua y a la distribución equitativa de los recursos naturales
–entre otros-, lo que refleja un cambio importante en la manera de percibirla
y conceptualizarla: no ya como problema solamente referido al ingreso, sino de
una manera más integral, relacionándola con un patrón de vida sostenible.
Biodiversidad
- Los dos grandes elementos de discusión en cuanto a biodiversidad fueron un
acuerdo para detener en el año 2010 el grado de pérdida de diversidad biológica
y el establecimiento de un régimen internacional vinculante para promover la
salvaguarda de ésta. Este último aspecto generó una importante polémica ya
que México y Canadá propugnaban un régimen
vinculante, mientras que Australia, Suiza y EU se oponían y reclamaban la
utilización de la palabra arreglo. La
preocupación estadounidense estaba referida a los derechos de propiedad
intelectual y a los acuerdos dentro de la OMC. Al final, el G-77 y China
favorecieron borrar la palabra vinculante
pero conservar la palabra régimen,
como se ve en el texto final.
Mecanismos
institucionales - Se
apoya la creación del Fondo de Solidaridad Global para proyectos que tengan un
alto impacto en reducción de la pobreza. Sin embargo, la adhesión al mismo es
de carácter voluntario. La creación de tal mecanismo fue particularmente
adversada por Noruega que consideró que eso implicaba crear otra burocracia
internacional y que lo que se necesita fundamentalmente es que los países
desarrollados cumplan con la meta del 0,7% del PNB en asistencia oficial al
desarrollo –lo cual lo han hecho solo Noruega, Dinamarca, Suecia y Holanda.
Principios
de precaución (15 de la Declaración de Río) y de responsabilidades comunes
pero diferenciadas (7 de la Declaración de Río) - En el primer caso fue interesante la discusión de si tal principio
aplica solo en la esfera ambiental o si debía ser incluido en otras áreas,
como por ejemplo la de finanzas. EU, Australia y Japón lo consideraban
irrelevante en esa sección, no así el G-77 ni China. En el caso del principio
de precaución la discusión se centró en la oposición de EU y Australia de
utilizar ese concepto (éste, por cierto, ha sido gran motivo de disidencia de
EU en las negociaciones de cambio climático; Australia, por su parte, argumenta
que tal principio puede ser utilizado para excluir productos de otros países).
Al final, en lugar de utilizar la palabra principio
se favorece el uso de la palabra aproximación
(approach).
Según
muchos, la Cumbre de Johanesburgo no logró satisfacer las expectativas, sobre
todo ante la ausencia de acuerdos en materias clave como energía y
biodiversidad. Además, la ausencia de plazos y metas, así como el carácter no
vinculante de los acuerdos, igualmente disminuyeron el impacto de la Cumbre. Sin
embargo, en defensa de ésta puede esgrimirse la amplia participación de todos
los sectores y actores: la presencia de actores no estatales fue mucho más
significativa que en Río. Igualmente, la amplia participación estatal
significa que los temas ambientales continúan siendo considerados de alta política,
lo que representa un reconocimiento de la importancia de los mismos y de la
necesidad de actuar en consecuencia. Finalmente, es importante señalar que el
hecho de que la Conferencia se realizara en África permitió poner el acento en
algunos de los más agudos problemas regionales de ese continente, como el
impacto del sida, la desertificación y la seguridad alimentaria.
Alexander López, especialista en relaciones internacionales y profesor e investigador en la Universidad Nacional, es parte del grupo Environment, Development and Sustainable Peace, que participó en la Cumbre de Johanesburgo.