Sistema Nacional para la Calidad y agricultura

Ramón Corella


Hay nuevas reglas para el comercio mundial de mercancías y servicios desde de la firma de los acuerdos de la Ronda de Uruguay, en 1995, cuando se creó la Organización Mundial del Comercio (OMC) y se enterró a su antecesor, el Gatt. La nueva normativa esboza los estándares de calidad a nivel global y se vuelve necesario ajustarse a ella para acceder al mercado mundial. Para esto los países deben ajustar sus legislaciones, promover una renovación institucional, participar en la solución de controversias, desarrollar sistemas de información, acciones de capacitación, etcétera. En el sector agropecuario hay que regirse por el Acuerdo Agrícola de la OMC, por medidas sanitarias y fitosanitarias pautadas y por otras disciplinas que afectan los productos agropecuarios de exportación. Cumplir con estos compromisos adquiridos requiere una nueva legislación, inversiones, reasignación del gasto público, etcétera, aunque lo prioritario es la renovación del marco regulatorio en relación con la sanidad agrícola y pecuaria, con el uso de plaguicidas, con la producción y el tratamiento de semillas, con la manipulación del material genético, con la inocuidad alimentaria y con la trazabilidad.

En vista de lo anterior, en 1998 en Costa Rica se emitió la Ley de Reconversión Productiva del Sector Agropecuario, que empodera al Consejo Nacional de la Producción (CNP) y provee los recursos financieros para su ejecución, ampliándole sus funciones en lo referente a certificación de calidad para los productos agropecuarios de consumo local y de exportación, considerando a la agricultura como obligatoriamente en armonía con el ambiente, moderna, competitiva, equitativa y dinamizadora del desarrollo, o sea, compatible con el desarrollo sostenible. Desde entonces se ha hecho poco, por lo que hoy día se está contra el tiempo y tanto el sector público como el privado han tenido que acelerar el proceso de inserción en los cánones de calidad mundial.

En 2001 había una gran preocupación y se creó el Sistema  Nacional de Inocuidad de Alimentos, con participación del sector privado (Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria y Cámara de Exportadores) y el sector público (Ministerio de Agricultura, Ministerio de Economía, Industria y Comercio, CNP, Instituto de Desarrollo Agrario, Caja del Seguro Social, Instituto de Acueductos y Alcantarillados, Ministerio de Salud, Servicio Nacional de Riego y Avenamiento, Instituto de Pesca, Ministerio de Salud y Pima) y el sector académico (Universidad de Costa Rica, Universidad Nacional, Instituto Tecnológico de Costa Rica). En mayo de 2002 se publicó la ley de creación del Sistema Nacional para la Calidad, que crea el Consejo Nacional para la Calidad, el Laboratorio Costarricense de Metrología y el Ente Costarricense de Acreditación. La concretización de los mandatos de esta ley nos permitirá estar armonizados a nivel mundial y poder exportar sin que los países importadores nos pongan barreras no arancelarias.

De acuerdo con esta nueva concepción, las políticas públicas para el sector agropecuario se han puesto a estimular el surgimiento y desarrollo de una agricultura empresarial ligada principalmente a los mercados internacionales, sustituyendo progresivamente la fuerza social de los antiguos productores de alimentos básicos de autoconsumo, convirtiéndose la agricultura no tradicional en el eje de la política agraria. Esto obliga al productor agroexportador, a través de las fuerzas del mercado, a implementar las buenas prácticas agrícolas, buenas prácticas de manufactura, la inocuidad alimentaria y la trazabilidad en su modo de producción. El problema ahora es cómo insertar a los pequeños productores en este estilo de producción agroalimentaria sostenible.  

Ramón Corella, ingeniero agrónomo, es profesor en la Universidad Nacional.  

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