Presentación


    La acción humana sobre la naturaleza está condicionada (visto simplificadamente) por valores morales, por el conocimiento que se tiene de ella y –más allá- por imperativos económicos (o de supervivencia). Estos últimos, para imponerse, son filtrados y modulados por los valores y el conocimiento. Pero éstos, a su vez, son elaborados dentro de ciertas coordenadas económicas: o sea, el conocimiento de la naturaleza no se determina a sí mismo ni tampoco los valores respecto de ella, sino a partir de tales coordenadas. Además, los valores morales condicionan el desarrollo del conocimiento, así como éste condiciona la dinámica de los valores. La moral de una sociedad -y las morales particulares de sus diversos grupos- es, pues, de enorme peso en la relación que la sociedad establece con la naturaleza.

    A esta altura de la historia, cuando el conocimiento científico evoluciona tan vertiginosamente y es tan efectivo, entre los sectores sociales menos involucrados en la carrera de las ratas del productivismo, del éxito económico personal y del consumo fatuo, antes que plantearse quejas porque la ciencia no despeja inógnitas aún irresueltas, lo que se hace es quejarse porque la ciencia propicia o facilita un creciente sojuzgamiento del entorno natural, trayendo aparejadas catástrofes ambientales variadísimas -los ecologistas vienen denunciando esto desde hace más de tres décadas. Bordeando necias posiciones anticientifistas al uso, parece necesario que la vastedad del movimiento ambientalista tome ya en serio la dimensión moral de nuestras actitutes frente a natura teniendo claro que allí se asienta sólidamente la actitud predatoria que nuestra sociedad en su conjunto ostenta ante el medio biofísico. Debe evaluarse nuestra actual armadura moral frente a la naturaleza y debe proponerse y discutir modos de potenciar nuevos patrones éticos, ya por cierto vigentes entre nuevos grupos culturales, que dan a natura otro lugar ante lo humano, reconociéndole su valor intrínseco y amándola per se.

    Esta edición, dedicada a ambiente y ética, presenta centralmente una propuesta sobre principios de ética ambiental elaborado por un grupo de intelectuales ambientalistas latinoamericanos reunidos, para ese efecto, por la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

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