Hay una preciosa palmera, la Astrocaryum standleyanum L. H. Bailey, dedicada al eminente botánico norteamericano Paul Standley (1884-1963), pequeño y delgadito pero gigante entre los gigantes de la botánica neotropical, quien publicó muchísimos trabajos científicos, entre ellos las Floras -de México y toda América Central-, la cual -dicha palmera- tiene como nombres vernáculos chontadura y también coyol. Este último nombre casi me llevó, hace tiempo, a una falsa apreciación:

Intercambiábamos valiosísimos conocimientos sobre plantas medicinales -allá, en las exuberantes montañas de Alto Conte, cerca de la frontera con Panamá- mi gran amigo y maestro Gustavino Monctezuma -verdadero chamán de la etnia guaymí- y yo, y contándome él que ellos utilizaban las hojas de coyol para obtener una fibra muy fina para hacer shákaras (bolsas), sombreros y otros, yo asumí que se trataba de aquel coyol muy común en Guanacaste y en otras áreas del país cuyo nombre científico es Acrocomia aculeata (Jacq.) Lod ex Mart., antes llamado Acrocomia vinifera Oerst. (este último nombre técnico actualmente es un sinónimo, es decir, se refiere a la misma especie). Pero por dicha no quedé conforme con la descripción que de la especie me había dado don Gustavino y quise ver un ejemplar. Al día siguiente tuvimos que caminar bastante para poder verlo, a causa de que actualmente fuera de los Parques Nacionales esa especie es bastante escasa, y la gran sorpresa fue que resultó ser el Astrocaryum, y, por suerte, el ejemplar hallado estaba cargado de frutos y nos dimos un verdadero festín. (Es imperativo que las instituciones se aboquen a estudiarla, para protegerla adecuadamente y que en un futuro este bello recurso vuelva a estar más accesible a esos extraordinarios artesanos autóctonos que la aprovechan.)

La Astrocaryum standleyanum alcanza 20 m o más de altura y entre 15 y 25 cm de diámetro; tiene  un sólo estípite o tronco, armado con bandas transversales de largas espinas negras; las hojas son grandes, alcanzan hasta 3 m o más de largo, son pinnadas como las del cocotero pero con espinas aplanadas en el pecíolo y en el raquis; las inflorescencias sobre largos pedúnculos; los frutos son elipsoides, de 2 a 6 cm de largo y de 2-3 cm de diámetro, que al madurar son de un tono amarillo-anaranjado. Crece en elevaciones bajas con clima de húmedo a muy húmedo. Es nativa desde Costa Rica hasta Colombia y Ecuador.

De otra especie de este mismo género, el coquillo -Astrocaryum alatum Loomis-, y específicamente de sus semillas, que son piriformes y de unos 6 cm de largo, los artesanos hacen preciosas pipas y otros objetos muy lindos. Precisamente nuestro excelente amigo, Marcell Lichtenstein, un verdadero enamorado de la naturaleza y destacado guía ecoturístico, me regaló varias semillas de éstas, completamente pulidas por él, utilizando como lija hasta hojas de guarumo macho -Pourouma bicolor Mart.-Moraceae- y las dejó tan negras y brillantes que parecían de ébano o de un negrísimo mármol.

La madera de estas dos especies de palma es extremadamente dura y apreciada para la elaboración de variadas artesanías. El problema es que tienen un sólo estípite o tallo, y como ha crecido la demanda por tan bellas artesanías y no hay cultivos, el destructivo extractivismo de éstas y otras especies interesantes va erosionándolas genéticamente, llegándolas a poner en franco riesgo o amenaza.

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