Habiendo
consenso en que el transporte urbano es uno de los factores centrales para la
eficiencia de la ciudad y de los componentes principales de la calidad de vida
de sus habitantes y visitantes, y habiendo también acuerdo en que en nuestra
Gran Área Metropolitana el transporte vive una crisis, se hace necesario,
aparte por supuesto de conocer rigurosamente éste, proponer y discutir
mecanismos o modos de resolver la problemática. A continuación expondré
someramente los retos o desafíos que hay que enfrentar en tal intento de
resolución.
Muchos
de los desafíos al transporte urbano que en este escrito reseño, ameritan
cambios de actitud en los políticos, jerarcas y funcionarios de las
instituciones públicas, y los resultados del trabajo de éstos debieran
acercarse más a las exigencias de la población y de los tiempos; en algunos
casos lo que se necesita es nueva legislación. El conjunto de medidas
recomendadas en este artículo no es suficiente, pero su aplicación es
indispensable para mejorar San José, y ellas se fundamentan en criterios básicos
de la ingeniería, la planificación urbana y la economía de sistemas de
transporte. Algunas recomendaciones necesitarán modificaciones después de más
investigación o deberán negociarse con los actores sociales involucrados.
Algunas requieren inversiones importantes, pero mucho menores que las demandadas
por aquellas propuestas de viaductos, de puentes y de túneles que, aunque
importantes, tienen una urgencia e impacto que no superan a las presentadas aquí.
Es
urgente y de gran importancia controlar la corrupción y el tráfico de
influencias en las oficinas relacionadas con el sector transporte, especialmente
entre los responsables de controlar los operadores del sistema, los oficiales de
tránsito, los que trabajan en aduanas y los encargados de educación vial y
otorgamiento de licencias.
Transformación
institucional
Debe
crearse entes técnicos regionales independientes que respondan en el caso del
transporte al Ministerio de Transportes y en planificación urbana a una liga de
municipalidades de la ciudad de San José y alrededores.
Participación
de la ciudadanía y transparencia
Hay
que discutir con las comunidades afectadas de manera inteligente y transparente
cualquier proyecto importante de infraestructura vial.
Manejo
del sistema
Debe
mejorarse los sistemas de control, probablemente invirtiendo unos $5.000.000 en
una semaforización integrada que permita tener semáforos coordinados, con
variaciones a lo largo de la semana; algunos deben ser capaces de adaptar sus
ciclos a la demanda real. También hay que mejorar el mantenimiento de la red,
en particular cunetas y alcantarillas, para evitar interrupciones y peligros
adicionales para los usuarios.
Transporte
público
Debe
mantenerse en manos del estado la planificación del transporte público y poder
así promover efectivamente mejoras e inversiones significativas en defensa de
sus usuarios y de la vitalidad de la ciudad. Asimismo, debe aumentarse
considerablemente la inversión en transporte público. Debe construirse
terminales de transferencia y terminales para buses fuera del centro
probablemente en acuerdos con inversionistas del sector privado; las terminales
pueden ser simultáneamente centros comerciales, pero sobre todo terminales
funcionales. También hay que coordinar las políticas de transporte público
con las de planificación territorial. Lamentablemente, hay carencias en ambos
sectores y en particular no hay suficiente visión metropolitana que permita y
facilite esa coordinación.
Además
debe promoverse rutas de transporte público perimetrales en la ciudad que se
construyan con base en lo existente (buses a la Universidad de Costa Rica, por
ejemplo) y con vehículos más pequeños en sus fases iniciales, inclusive taxis
colectivos, para poder garantizar una frecuencia atractiva para los usuarios.
Igualmente, se debe continuar la renovación de la flota de autobuses urbanos.
Es necesario impedir que las concesiones de autobuses superen los 10 años, lo
que significa devolver a comisión el proyecto de Ley de Transporte Público que
le da enormes ventajas a los empresarios de autobuses como concesiones
extensibles fácilmente hasta 30 años. Asimismo, se dede mejorar la información
disponible para los usuarios del transporte público en buses, paradas y
terminales -entre los datos más importantes están horarios, frecuencias, mapas
de las rutas, lugares donde se puede realizar transbordos. Hay que mejorar la
información de los automovilistas en tiempo real indicando estado de
congestionamiento de las diferentes vías, presencia de accidentes y
disponibilidad de estacionamientos.
También,
las tarifas de transporte público deben subir en aquellos casos en que la
demanda baja considerablemente, como en las noches y los fines de semana. Lo
importante es garantizar un mínimo de servicio atractivo a los usuarios.
Finalmente, el sistema de transporte público debe proveerle alternativas a los
discapacitados que utilizan sillas de ruedas, pero no necesariamente cada vehículo
del sistema tiene que adaptarse a todas sus necesidades.
Seguridad
vial
Se
debe penalizar más duro a los conductores que tienen o provocan accidentes o
que tienen comportamiento temerario al volante de manera reincidente. Hay que
crear un sistema de vigilancia automatizada con fotografías que penalice a los
choferes que conduzcan en forma temeraria o irrespetuosa de las leyes de tránsito.
Se debe exigir que los conductores vuelvan a hacer el examen de conducir 4, 9 y
15 años después de recibir su primer permiso. Los mayores de 65 años deben
hacer exámenes de reflejos cada tres años.
Asimismo,
hay que prohibir por completo y eliminar al más corto plazo cualquier letrero o
pantalla colocada a la vista de los conductores, en particular en lugares que
requieren especial atención de los mismos, como en las rotondas.
Debe
sacarse de la circulación todo tipo de vehículo que por su edad y su estado es
un peligro para la seguridad de los usuarios y el resto de los ciudadanos, lo
que disminuiría también el consumo de combustibles y la contaminación del
aire.
También
se debe mejorar el señalamiento vial horizontal y vertical y darle
mantenimiento adecuado para que sea realmente visible a los ciudadanos y evitar
el estacionamiento que obstaculice la visibilidad de las señales de tránsito.
Recuperar
seguridad para los peatones
Hay
que convertir el bienestar de los peatones en un objetivo central del sistema de
transporte. Debe construirse
y ampliarse aceras y aumentar la calidad de la experiencia de caminar a
cualquier hora de la semana en toda la región. También hay que conservar los
derechos de vía de los ferrocarriles nacionales. No permitir que los invadan
propietarios y automovilistas y mejorarlos para convertirlos en vías para
peatones y ciclistas.
Hay
que, asimismo, crear paulatinamente y en diferentes lugares de la metrópoli
espacios para el uso lúdico de las calles durante los domingos, noches y fines
de semana.
Planificación
urbana
Se
debe promover la vivienda en alturas medias, en particular en las zonas mejor
servidas por el transporte público. Es necesario aumentar la redundancia de la
red vial de la ciudad en todas las escalas (micro, meso y macro), lo que implica
la ampliación de puentes y las calles a los mismos, la creación y la ampliación
de vías que brinden alternativas de circulación dentro de un distrito o cantón.
También hay que poner restricciones a la construcción de condominios que
cierran áreas demasiado grandes.
Política
de estacionamientos
Es
imperativo aumentar las exigencias de estacionamientos en los usos del suelo
comerciales y de servicios públicos. Debe prohibirse el estacionamiento
perpendicular a las calles principales de la ciudad. Debe eliminarse el
estacionamiento gratuito a los funcionarios del sector público y, mientras
tanto, considerarlo un salario en especie y compensar a todo funcionario que no
lo utiliza. También debe reprimirse activamente el estacionamiento en las
aceras.

Contaminación
del aire debido al sistema de transporte
Se
debe crear una verdadera vigilancia con inspectores con equipos adecuados de
medición, en las calles y carreteras, de la contaminación que generan los vehículos
y aplicar las leyes existentes. Hay que mejorar la calidad de los combustibles,
en particular disminuir el contenido de azufre en el diesel utilizado en Costa
Rica y cobrarle el costo del cambio a los consumidores.
Transporte
de carga
El
transporte de carga debe pagar los impactos destructivos que provoca en la
infraestructura vial. Hay que construir terminales de carga en las afueras de la
ciudad. Debe restringirse la circulación de furgones en gran parte de la red
vial de la ciudad.
Usar
los instrumentos económicos
Hay
que introducir de manera sistemática un sistema de cobro de servicios de
transporte que se acerque al costo marginal, lo cual implica aumentar las
tarifas de todo tipo de servicio de transporte durante la hora pico. Es urgente
contabilizar apropiadamente todos los costos del sistema de transporte. Es
necesario disminuir al máximo y pronto los subsidios cruzados a cualquier grupo
de usuarios poderosos tales como dueños de vehículos diesel, automovilistas y
camioneros. No es posible que la Caja Costarricense del Seguro Social pague gran
parte de los gastos médicos ocasionados por los accidentes viales.
El
transporte público, además, merece subsidios, pero deben ser cuidadosamente
diseñados para evitar abusos y distorsiones. Los más razonables son los estímulos
a renovar la flota, destruir físicamente los vehículos viejos y contaminadores
que abundan en Costa Rica y construir infraestructura pública especializada
para el transporte público.
Recopilación
de información y producción de conocimiento
Hay
que investigar las realidades del transporte de una manera más sistemática y
ampliar la recolección de información, su procesamiento, análisis e
interpretación. Las investigaciones deben considerar las interacciones con el
funcionamiento y vitalidad de la ciudad.
El
autor, ingeniero civil, es director del Programa de Investigación en Desarrollo
Urbano Sostenible (Produs) de la Universidad de Costa Rica.