Hace
poco menos de un año, un grupo de estudiantes -también profesores y egresados-
de la Universidad de Costa Rica (UCR), usuarios habituales de la bicicleta como
medio de transporte, decidimos hacer algo por mejorar las condiciones generales
de seguridad de los ciclistas y formamos lo que hoy se conoce como Colectivo de
Ciclistas Urbanos (CCU) y, también, como los Ciclo-ticos Anónimos. Los ciclistas
urbanos somos personas que vivimos e impulsamos la cultura de la bicicleta y
queremos y necesitamos una ciudad más habitable. La ciudad es nuestro
escenario, nuestro hábitat y nuestra casa, por eso necesitamos creer que aún
es posible vivir en armonía.
Estamos
a favor del desarrollo urbano que se compenetra con el ambiente respetándolo,
pero nos oponemos al desarrollo urbano que considera el automóvil, y no las
personas, como el ente más importante en la ciudad.
La
población universitaria de la UCR es de aproximadamente 55.000 personas entre
estudiantes, profesores y funcionarios, más una indeterminada población
flotante compuesta por vecinos y personas que usan el campus como lugar de paso.
Estamos concientes de los esfuerzos que ha hecho la UCR para ordenar el tránsito
de vehículos motorizados, el uso de las áreas de estacionamiento y el tránsito
peatonal, entre otras cosas; sin embargo, creemos que se ha descuidado otros
aspectos, como dar atención a las personas que se movilizan por otros medios de
transporte, la mayoría de las veces más eficientes.
Estamos
convencidos del gran potencial que tiene la bicicleta en tanto medio eficiente
de transporte urbano. Si se proveyera infraestructura necesaria y seguridad vial
a las personas -como contar con parqueos
seguros para bicicletas en cada facultad o edificio-, el numero de personas
que viajarn en bicicleta aumentaría rápida y sostenidamente.
Las
ventajas que presentan los vehículos pequeños frente a los vehículos
motorizados grandes son muchas y de todo orden y, dentro de aquéllos las
bicicletas son sin lugar a dudas el vehículo más eficiente en distancias
cortas y medias -de 1 a 20 km-: por su economía, su rapidez, por no contaminar,
por ser energéticamente sostenible, saludable, social, silencioso, a escala
humana y, por añadidura, divertido. Además, los beneficios que la bicicleta
brinda no son solo para sus usuarios (como los automóviles) sino para toda la
comunidad universitaria y la sociedad en general.
Pero
el predominio de los vehículos motorizados es una realidad innegable desde hace
ya varias décadas. El aumento paulatino y sostenido de éstos viene reduciendo
también paulatinamente la calidad de vida de todos los ciudadanos: invadiendo
cada vez más nuestro medio de contaminantes y sustancias tóxicas para la vida,
obligándonos también a permanecer cada vez más tiempo viajando y, por si
fuera poco, el uso ineficiente e inequitativo del espacio vial lo ha
transformado en un lugar altamente riesgoso.
El autor, estudiante de historia de la Universidad de Costa, es miembro del Colectivo de Ciclistas Urbanos [bicicletas_ucr@yahoo.com].