En un histórico día para el ambiente en Costa Rica, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) rechazó, en acuerdo firme por unanimidad, el Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto Perforación de Pozo Exploratorio Petrolero (Fase 2), fallo con el que se pone fin a años de incertidumbre respecto del futuro ecológico del país y que sienta un importante precedente para las intenciones de otras compañías. El fallo concluye diciendo que “la etapa de ejecución descrita como la fase 2 del proyecto de Exploración y Explotación Petrolera en la Plataforma Caribe de Costa Rica, consistente en la perforación de un pozo exploratorio, no es viable ambientalmente.”  

En 55 considerandos, donde se explica aspectos legales y generales del proyecto petrolero, de los posibles impactos sobre flora y fauna marinas y también sociales, turísticos y económicos, la resolución de Setena es categórica y señala un sinnúmero de vicios, errores, omisiones y carencias del estudio de impacto ambiental. La resolución pone en evidencia una gran cantidad de datos inciertos proporcionados por la empresa, y asegura que “Costa Rica debe buscar un modelo de desarrollo que contemple las necesidades humanas actuales, sin comprometer las oportunidades de las generaciones venideras.” y que una actividad como la que se ha evaluado “contrasta con la imagen de Costa Rica como líder en el tema de la conservación de los recursos naturales y más específicamente como promotor de actividades como la del Corredor Biológico Mesoamericano, que podría verse seriamente afectada”.

Dentro de las consideraciones jurídicas expuestas por Setena en la Resolución N°146-2001 del 28 de febrero de 2002 se resalta las contradicciones del proceso llevado adelante por la empresa rechazada (compuesta por Harken Energy y MKJXploration, ambas de Estados Unidos) con la Ley Orgánica del Ambiente y la Ley de Biodiversidad. Asimismo, se considera el artículo 50 de la Constitución Política que establece el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y el artículo 7 que establece la supremacía de los convenios internacionales sobre leyes nacionales: el Convenio sobre la Prevención de la Contaminación del Mar por Vertimiento de Desechos y otras Materias (ley Nº 5.566), el Convenio sobre la Protección y Desarrollo del Medio Marino y su Protocolo de Cooperación para Combatir los Derrames de Hidrocarburos (Nº 7.227) y la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, (ley Nº 7.224) -conocida como Convención de RAMSAR.

Setena alude, también, al principio indubio pro natura contenido en la Ley de Biodiversidad, indicando que "se aplica cuando en caso que el ente de decisión carezca de pruebas que brinden absoluta certeza sobre el asunto a tratar, deberá resolver entonces a favor del ambiente"; y en relación con ello se menciona asimismo la Declaración de Río (principios 15 y 17).

Integrantes de Acción de Lucha Antipetrolera (Adela) se manifestaron satisfechos con la resolución: “Se ha actuado con la mayor rigurosidad científica y poniendo en primer lugar a la población de Costa Rica y su ambiente”. Integrantes de Oilwatch-Costa Rica aseguraron que “Hoy demostramos que Costa Rica todavía puede encaminarse a un futuro ecológico y sostenible … [pero] no podemos bajar la guardia, debemos seguir expectantes ante cualquier otro intento de ese poder económico tan fuerte que representan las petroleras en el mundo”.

Días después de divulgada la resolución de Setena en medios de prensa trascendió que la embajada estadounidense "pidió cuentas" al presidente y al Ministerio del Ambiente. La empresa, por su parte, apeló el fallo, con lo cual se entra a un extenso y tedioso enredo jurídico. La  ministra tendría 60 días para responder la apelación a partir del momento en que Setena entregue el expediente, lo que podría implicar que la decisión sea heredada al próximo gobierno.

Una de las abogadas de la campaña antipetrolera opina que "por un lado seria muy difícil que la ministra tenga competencia para revocar una decisión unánime y firme de un órgano técnico desconcentrado en materia ambiental; pero, por otro lado, tememos que puede ser más bien una decisión política...  y por supuesto, las petroleras, la política de Bush y sus funcionarios en la Embajada no están ausentes del escenario".

El autor es facilitador de Oilwatch-Costa Rica.  

[Más información en:  www.cosmovisiones.com/adela y en 224 1556]

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