
Al inicio de la década de los noventa, los cafés no tradicionales
empezaron a ganar terreno, especialmente en Estados Unidos y Europa, donde se
estima que en los últimos tres años el mercado de estos productos ha crecido
en más de 300%. En este grupo de los cafés especiales, los que muestran un
mayor crecimiento son los llamados amigos
de la naturaleza, también denominados de
producción sostenible, ecológicos
o eco-cafés. (Esta ventaja
competitiva permite implementar técnicas de producción bajo sombra que mejoran
el hábitat para la fauna.) A la vez, la industria alimentaría de los noventa
se ha caracterizado por un interés creciente del consumidor en la sanidad
alimentaria y los temas ambientales. Los peligros que afectan a la sanidad
alimentaria, como el síndrome de las vacas locas, el escándalo de las dioxinas
y otros concernientes a los organismos modificados genéticamente, son la causa
de la continua sensibilización de los consumidores en estos temas.
Por las razones anteriores los minoristas líderes
del sector agropecuario europeo han creado unos principios para una producción
más sostenible de bienes agrícolas llamados buenas prácticas agrícolas (BPA), cuyo cumplimiento es controlado
por la organización Eurep (Euro-Retailer Produce Working Group). Las BPA atañen
a productores individuales, a organizaciones de productores, a organizaciones
comercializadoras, a minoristas, a mayoristas, a organizaciones de verificación,
a asociaciones y empresas agroquímicas, a instituciones científicas, a
organizaciones nacionales y europeas de agricultores y a propietarios de
sistemas de aseguramiento de calidad. Las BPA constriñen a
contar con un sistema único y estandarizado para el tratamiento o manejo de los
productos desde el campo hasta el consumidor, capaz de permitir la identificación
de fuentes de contaminación y de separar los productos ajustados a las BPA de
los que no.
El protocolo de las BPA marca una estructura
para las explotaciones, definiendo los elementos esenciales y desarrollando las
mejores prácticas para la producción global de productos agrícolas. Además,
define los estándares mínimos aceptables que deben cumplir los productores
para ingresar al mercado europeo, los cuales deben ser utilizados como
referencia para mejorar continuamente las prácticas. Y, también, obliga a
todos los productores a demostrar que cumplen con la ley nacional e
internacional en cuanto al uso de productos químicos. Por constreñimiento de
las buenas prácticas agrícolas los
productores deben estar en capacidad de demostrar su compromiso con: (1) el
mantenimiento de la confianza del consumidor en la calidad y seguridad de los
alimentos; (2) la minimización del impacto negativo en el ambiente mientras se
conserva la naturaleza y la vida salvaje; (3) la reducción en el uso de agroquímicos;
(4) la mejora de la utilización de los recursos naturales, y (5) el
aseguramiento de una actitud responsable hacia la salud y seguridad de los
trabajadores.
Para
poner en práctica las BPA en las etapas de plantación y de beneficiado del café
y cumplir con la meta de sostenibilidad a nivel de producción en forma
reconocida por el mercado europeo, se creó el proyecto Suscof [véase breve
reseña de éste en página 11], con el
cual se relacionan alrededor de 9.000 productores. El
proyecto inició con una auto-evaluación de un grupo representativo de
productores de cada una de las seis cooperativas constitutivas, lo cual sirvió
para identificar la brecha existente entre las prácticas actuales utilizadas en
las fincas y los requisitos de las BPA. Con base en esta información se han
definido planes de mejora que tanto el productor como la cooperativa deben
implementar para poder cumplir con las BPA y certificar las primeras
plantaciones en 2002. Una vez obtenida la certificación se establece, a nivel
de finca y de cooperativa, planes de trabajo orientados hacia la producción más
sostenible. El trabajo conjunto entre las cooperativas y sus asociados genera
cambios dirigidos hacia sistemas de producción más sostenibles que permiten
reducir la utilización de agroquímicos y dar el mejor uso a los suelos,
mediante modalidades que viabilizan el contrarrestar los efectos negativos sobre
la productividad. Los productores reciben la aprobación de las BPA a partir de
una auditoría de verificación independiente en manos de una entidad aceptada
por Eurep. En el caso del consorcio Suscof R.L., se espera llegar a la
certificación de más del 10% del producto de exportación en 2002. Su
comprador europeo más importante ofrece un mercado significativo para la venta
de productos agrícolas sostenibles certificados con las BPA, una relación de
venta y cooperación estrecha y el financiamiento de la auditoría para la
certificación.
Los autores, ingeniero agrónomo y especialista en administración empresarial -respectivamente-, son consultores en Cegesti.