
Una especie del género Achillea de la familia Asteraceae, junto con otras siete plantas
conforma el grupo de decanas de las plantas medicinales, porque en
extraordinarios hallazgos arqueológicos de sociedades prehistóricas, en
Shanidar, Irak, se determinó que los neanderthalenses que allí vivían hace
60.000 años ya las utilizaban.
De ese género se reportan 85 especies,
de las que 52 son europeas. Pero por el nombre y la distribución fitogeográfica
es muy posible que la más emparentada a dicho hallazgo sea la Achillea santolina L.,
dado que es nativa desde el noreste de África hasta Irán.
En nuestro país, hace años, se
introdujo la Achillea millefolium L.,
nativa de Europa y la parte occidental de África, llamada en inglés yarrow;
milenrama en muchos otros países incluyendo Costa Rica, pero tiene numerosos
otros nombres comunes alusivos a su acción contra las heridas: hierba de las
heridas, erva-dos-carpinteiros, etcétera.
La milenrama, por ser una hierbita
pequeña de muy atractiva y profusa floración blanca, se utiliza como planta de
jardín, bordeando esbeltos árboles o extensas áreas verdes. Y, ya
naturalizada en nuestro país, la vemos creciendo espontáneamente en potreros,
muy cerca de la cima del volcán Turrialba.
Es una hierba perenne, rizomatosa, con
tallos secundarios rectos, de unos 60 a 80 cm de alto, duros, angulares y
delgados; sus hojas son alternas, compuestas y sésiles de apariencia plumosa,
ya que están divididas en muy angostos segmentos lineales -de ahí su nombre
milenrama-; y coronando estas atractivas hojas, multitud de capítulos o
cabezuelas, casi de una misma altura, blancas como la nieve o, a veces, un tanto
sonrosadas, haciéndolas muy llamativas.
Esta planta, de climas frescos o fríos,
necesitada de luz y calor para producir en su follaje y en sus flores el amargo
aceite esencial poseedor de las virtudes curativas, puede apreciarse en el jardín
de plantas medicinales y aromáticas de nuestra Escuela de Ciencias Ambientales,
en la Universidad Nacional.
Etimológicamente, su nombre genérico
deriva del de Aquiles, quien la empleó para curar la herida de Télefos. Y el
epíteto o nombre específico procede del latín mille,
mil, y folium, hoja: en referencia a
su extraordinaria y profusa división en segmentos muy finos.
Para usos medicinales -indigestiones o
trastornos digestivos, trastornos menstruales, catarros y calenturas- se emplea
la infusión de sus ramitas florecidas: se pone entre una y dos cucharaditas por
taza de agua hirviendo, se deja reposar entre 10 y 15 minutos, se tapa la taza,
se cuela y se bebe tres tazas al día -después de las principales comidas. Se
recomienda tomarla con moderación y no por períodos prolongados, porque puede
causar irritaciones en la piel. También, por ser antiséptica y
antiinflamatoria, se usa externamente para curar heridas, hemorroides y
erupciones cutáneas; además se utiliza en la preparación de cosméticos y
vinos generosos -para éstos, consúltese a Pío Font Quer.
Literatura consultada
Bunney,
Sarah (ed.). 1984. The Illustrated Book of
Herbs. Octopus Books Ltd. London.
Font Quer, Pío. 1980. Plantas Medicinales. El Dioscórides Renovado. Labor. España.
Madueño Box, Manuel. 1973. Cultivo de Plantas
Medicinales. Gráficas Uguina. Madrid.
Thomson,
William A.R. 1980. Las
Plantas Medicinales. Blume. España.