
Desde tiempos inmemoriales, las comunidades del sur y el este de África
han manejado sus bosques de manera colectiva. Desafortunadamente, la mayoría de
los gobiernos coloniales y pos-coloniales generalmente no han querido reconocer
eso, y mucho menos darles derechos legales sobre los bosques. Esto ha permitido
a los gobiernos apropiarse de los bosques que han querido, convirtiéndolos en
reservas forestales nacionales, parques o bosques demarcados. Las comunidades no
han tenido ningún derecho legal sobre esos bosques ni sobre los que aún
estaban en su posesión.
Durante la década pasada, muchos países comenzaron a replantear sus
políticas forestales y de tierras, y aprobaron nuevas políticas y leyes o están
considerando hacerlo. El proceso ha sido lento y desigual, pero la tendencia ha
sido hacia el mayor reconocimiento de la propiedad y manejo de los bosques por
parte de las comunidades. El nuevo libro de Liz Wily y Sue Mbaya, Tierra,
Gente, y Bosques en África del Este y Meridional al principio del siglo XXI,
publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN),
documenta ampliamente este proceso.
Probablemente Tanzania, Uganda, Lesotho, Malawi y Namibia sean los países
que han avanzado más. La Ley de Tierras de 1999 en Tanzania autoriza al consejo
de la aldea a distribuir sus tierras y a determinar la forma en que la gente
pueda utilizarlas. Un borrador de la ley forestal permite la creación de
reservas forestales comunitarias, controladas por comisiones locales de gestión
forestal. Las aldeas del país ya han declarado más de 500 áreas como reservas
forestales comunitarias. El gobierno también está integrando a las comunidades
vecinas en el manejo de cerca de cuarenta reservas forestales nacionales. De la
misma manera, en 1998, Uganda dio el derecho a administrar la tierra a los comités
distritales y parroquiales de tierras. El Acta Forestal de 1999, de Lesotho, no
solamente prevé la creación de bosques comunitarios y cooperativas, sino que
además especifica los procedimientos para devolver a las comunidades el control
sobre los actuales bosques estatales. La Ley Forestal de 1998, de Malawi,
reconoció las áreas forestales de las aldeas como posesión de las
comunidades. Propuestas de leyes forestales en Namibia y Uganda también
reconocen explícitamente que los bosques pertenecen a la comunidad.
Según Wily y Mbaya, los gobiernos en la región deben establecer las
instituciones democráticas comunitarias como entidades legales, proporcionarles
oportunidades para que puedan registrar los bosques locales como propiedad
privada del grupo y ayudar a simplificar los procesos para resolver conflictos
sobre tierras o bosques. Según ellos, ésta es la mejor manera de proteger unos
cien millones de hectáreas de arbolados en la región que los gobiernos
nacionales nunca protegieron como reservas forestales o parques. También creen
que los gobiernos nacionales deben delegar el control sobre muchos bosques
nacionales a las comunidades, particularmente aquellos que se estén degradando
rápidamente bajo el manejo gubernamental. Pero todavía falta mucho para que
eso suceda de forma generalizada. Como lo muestran los autores, muchos gobiernos
están dispuestos a compartir los beneficios con la gente local pero no el poder
o la autoridad; sin embargo, las cosas están cambiando en la dirección
correcta.
[Solicitudes de copia electrónica de un resumen del libro reseñado -en
inglés- a: lizwily@net2000ke.com]