Mientras que hace algunos años para aumentar la rentabilidad de los negocios los empresarios se limitaban a la reducción directa de costos de producción, ahora además se orientan a ser más competitivos, identificando integralmente las nuevas oportunidades de innovación en su empresa, sea mediante cambios en su gestión, en sus procesos, en su logística o en sus productos. Con este enfoque más amplio se ha logrado demostrar que una variable fundamental en el proceso de innovación es el enfoque ambiental y, más en general, el de sostenibilidad. Casos reales en Centroamérica demuestran que esto genera ahorros importantes en costos de hasta entre 20% y 40%. Este concepto de sostenibilidad implica el balance de tres aspectos, el ambiental (plasmado en la prevención de la contaminación y la protección ambiental), el económico (transformado en rentabilidad de la empresa) y el social (basado en la responsabilidad social de la empresa hacia sus empleados, la comunidad y la sociedad en general). Tal concepto se suele aplicar a nivel de empresa adoptando una perspectiva que involucra toda la cadena del producto, desde sus proveedores hasta el cliente final.

En Centroamérica, dos empresas productoras de equipo para el beneficiado y torrefacción de café -una costarricense y otra guatemalteca- ya han demostrado los resultados exitosos que el mejoramiento ambiental implica en la competitividad. Ambas implementaron una metodología para la innovación de sus productos con un enfoque ambiental llamada ecodiseño, término que significa que el ambiente ayuda a definir la dirección de las decisiones que se toman en el diseño. En otras palabras, el ambiente se transforma en el copiloto del desarrollo de un producto, al igual que los otros valores industriales más tradicionales -ganancias, funcionalidad, estética, ergonomía, imagen y, sobre todo, calidad.

Luego de su primera aplicación, el ecodiseño permite no solo obtener beneficios directos sobre la calidad, los costos y el desempeño ambiental del producto, sino también mejorar y enriquecer el proceso de desarrollo de productos de la organización. Así, a corto plazo, es posible mejorar la calidad del producto, reducir los costos de fabricación y el impacto ambiental y, en el largo plazo,  aumentar la competitividad, economía y responsabilidad de la empresa. En esencia, el proceso de ecodiseño es innovación, con la ventaja de que responde a un proceso estructurado paso a paso, lo que hace posible aplicarlo iterativamente sobre los productos de una organización, incorporando sistemáticamente la innovación.

Su aplicación se enfoca principalmente sobre el ciclo de vida del producto (ver figura A),   contribuyendo a reducir el impacto ambiental negativo e integrando dentro de la operación de las organizaciones nuevas oportunidades y múltiples beneficios: minimizar el consumo de recursos, seleccionar los recursos más sostenibles o con menor contenido energético, buscar la utilización de tecnologías más limpias, optimizar la calidad y mejorar la vida útil de los productos, minimizar los costos de obtención de los recursos, de producción y de manejo de residuos y desechos.

La metodología de ecodiseño fue desarrollada en Holanda por la Universidad Tecnológica de Delft y, luego de ser ampliamente probada en Europa, inició su diseminación por otros países. En Centroamérica, desde 1996, Cegesti inició la adaptación e implementación de la metodología y, gracias al financiamiento de la Embajada de Holanda en Costa Rica, hasta hoy se ha concretizado exitosamente ecodiseño en más de 10 empresas de Guatemala, El Salvador y Costa Rica, pertenecientes a diferentes sectores productivos -metalmecánico, de mueblería, de plásticos, alimentario, de flores tropicales, turismo, de lácteos, etcétera.   

Los resultados muestran que es posible alcanzar, a menudo en el corto plazo, reducciones en los costos directos cercanas a entre un 30% y un 50%, por ejemplo al reducir la adquisición de material por unidad producida o al usar más eficientemente la energía, el agua y los materiales auxiliares durante la producción. Con el tiempo, es posible generar menos desperdicios y reducir los residuos peligrosos, lo cual implica un ahorro sobre los costos (futuros) del manejo de estos desechos. Exponemos a continuación dos casos exitosos.

Talleres REA, de Guatemala

Talleres REA es una empresa familiar de 35 empleados que produce maquinaria tradicional para beneficiado y torrefacción de café. El producto que se ecodiseñó fue uno de los principales: el despulpador, resultando mucho más liviano y pequeño y con la misma capacidad de producción. Su manejo, instalación y transporte son mucho más fáciles y no requiere agua para operar. Puede ser integrado en cualquier sistema de beneficiado ecológico y se ha reducido radicalmente la cantidad de material utilizado. Se logra un 50% de reducción en el tiempo de manufactura, otro 50% de reducción en el costo de materia prima y un 70% de reducción en el peso; además trabaja en seco con alta calidad.

Industrias Bendig, de Costa Rica

Bendig es una empresa  mediana, con 60 empleados, que produce 60 tipos diferentes de maquinaria para la industria del procesamiento del café y que exporta el 75% de su producción. En este caso el producto ecodiseñado fue una oreadora de cascada, la cual se emplea en el procesamiento del café para su pre–secado, inmediatamente después del lavado y antes del secado del grano. El nuevo diseño es mucho más simple y compacto, tanto en lo relacionado con  la producción como con el transporte. La eliminación de elementos superfluos y la simplificación de su construcción también tiene como efecto secundario que la máquina sea más firme y duradera. Las mejoras se centraron en el uso de materiales y en la simplificación del producto: éste contiene aproximadamente 20% menos de materiales, su ensamblado es aproximadamente 20% más rápido, es mucho más pequeño y esto es muy apreciable en relación con el transporte (se reduce su efecto ambiental y su costo de transporte), tanto la instalación como el mantenimiento son más sencillos, siendo para el cliente más fácil de operar y, además, los costos de fabricación son aproximadamente 30% menores.

  Los empresarios deben asumir como reto del nuevo siglo la búsqueda de una estrategia competitiva que integre el elemento ambiental y, más en general, el concepto de sostenibilidad. El ecodiseño ha demostrado ser una herramienta efectiva para el incremento de la rentabilidad del negocio y un apoyo valioso en el encuentro de nuevas oportunidades de mercado.


La autora, ingeniera industrial, es consultora en el Centro de Gestión Tecnológica (Cegesti).

 

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